Incluso los más “gatos” necesitan desconectar de Madrid de vez en cuando. Por eso hemos seleccionado 12 pueblos cercanos donde disfrutar de la naturaleza, de la calma y del buen comer pasando un fin de semana diferente. ¿Te apuntas?

En ellos encontrarás esos hoteles rurales cerca de Madrid en los que siempre estás deseando reservar pero quizá no encuentras la ocasión ideal, así como algunos de los mejores restaurantes cercanos a la capital en los que probar la gastronomía típica de la zona. En esta lista también se encuentran numerosos destinos en los que disfrutar del turismo de naturaleza y de esos deportes al aire libre -tanto de invierno como de verano- que se practican mejor cuando vemos que el horizonte se pierde ante nosotros. Prepárate para descubrir también alguno de los ‘Reales Sitios’ que pertenecen a la Comunidad de Madrid o que se encuentran muy cerca de ella si lo tuyo son las escapadas con buena oferta histórica y cultural: palacios, bellísimos jardines e interesantes museos están esperando recibirte en su interior. Localiza un hueco en tu agenda y prepárate para descubrir los destinos más interesantes que se encuentran a pocos minutos de Madrid, no te arrepentirás.

Buitrago de Lozoya

Esta villa se encuentra en el Valle Medio del Lozoya, a los pies del puerto de Somosierra, en plena Sierra de Guadarrama. Cuenta con el único recinto amurallado completo de toda la Comunidad de Madrid, y pasear por las zonas transitables de la muralla es realmente agradable, pues desde la zona norte podemos caminar junto a uno de los meandros del río Lozoya, el cual actuaba como foso natural, y desde el adarve sur que se encuentra a más altura, disfrutar de las vistas y las torres que defendían Buitrago de Lozoya. Hay que destacar la más alta de todas, la Torre del Reloj, y el castillo de la Familia Mendoza que antaño alojó a reyes. Pero lo que no te puedes perder es la iglesia Santa María del Castillo, también conocida como iglesia de las Tres Culturas ya que recoge en su interior varios elementos referentes a judíos, musulmanes y cristianos, debido a su convivencia durante siglos en la villa. Y aunque fue declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1993, no se debe en exclusiva a sus edificios históricos, pues guardan otro pedazo de cultura más reciente en el Museo Picasso, con obras que el artista regaló a su gran amigo, peluquero y barbero Eugenio Arias, durante su exilio en Francia.

En sus restaurantes sirven la típica comida castellana, con sopas y asados o el famoso cocido madrileño. Pero los pinares, el cerro del Picazuelo o el Área Recreativa de Riosequillo son una alternativa genial si se prefiere disfrutar de un agradable día de picnic.

Son muchos los motivos por los que merece la pena ir a visitar este municipio del sureste de la Comunidad de Madrid, pues cada rincón es digno de admirar y sus gentes siempre tienen una sonrisa para aquellos que van a conocerlo. Uno de los recursos más importantes de Chinchón es la irregular Plaza Mayor, cuyos famosos balcones comenzaron a construirse en el siglo XV y desde los que tradicionalmente se disfruta de las numerosas actividades que allí se han practicado, desde fiestas reales a corridas de toros. Otro reclamo es la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, que guarda en su interior un cuadro pintado en exclusiva para la parroquia de Francisco de Goya, y parada obligatoria es el teatro Lope de Vega.

Sólo el hecho de pasear por sus calles de piedra y tejón hará que el viaje haya merecido la pena, pues han conquistado a grandes de la industria del cine como Orson Welles, Rita Hayworth, Pedro Almodóvar o José Sacristán (el chinchonete más famoso) que en alguna ocasión lo escogieron como escenario de sus películas.

Su oferta gastronómica, tampoco se queda atrás, pues son famosos sus tres tipos de anís con denominación de origen y sus ajos finos con los que se preparan unas sigas de ajo para chuparse los dedos. Los asados en hornos de leña acompañados de las verduras de la vega dominan las cartas de sus numerosos restaurantes. Tras una copiosa comida, el patio del convento de San Agustín, hoy reconvertido en uno de los paradores más bonitos, es perfecto para tomar un café y disfrutar del edificio y su jardín. Antes de marcharse hay que visitar a las Hermanas Clarisas, famosas por su repostería.

Es recomendable hacer coincidir la visita con la jornada de puertas abiertas que se realiza el primer fin de semana de cada mes.

Es una localidad cargada de historia en el Sureste de la Comunidad de Madrid, se encuentra entre los viñedos y olivares de la Comarca de Las Vegas. Villarejo de Salvanés fue fundado a mediados del siglo XIII por la Orden Militar de Santiago, y lo hicieron en torno a un primitivo castillo que a día de hoy resulta el principal reclamo turístico. Esta fortaleza fue la pieza básica del control militar de los territorios colindantes durante la reconquista y los posteriores encuentros bélicos. Desde lo alto de la imponente torre se puede disfrutar de unas vistas excepcionales de la villa y de los páramos a su alrededor. Pero el grandioso castillo no es lo único que debemos detenernos a ver, la Casa de la Tercia, la Iglesia Parroquial de San Andrés y el Santuario de Nuestra Señora de la Victoria de Lepanto son otros monumentos que fueron decisivos para que Villarejo de Salvanés fuera declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1974.

A lo largo del año, se celebran diversos festejos y eventos que nos sumergen en la tradición y en el sentir de sus gentes, pero las Fiestas del 7 de octubre en honor a Nuestra Señora de la Victoria de Lepanto, son sin duda las más auténticas.

Como pueblo históricamente agrícola y ganadero, en su gastronomía destacan platos como las gachas, el conejo al ajillo, las patatas con conejo, los asados de cordero o judías con perdiz. Pero no puedes irte sin probar las famosas rosquillas de la Tía Javiera, que se venden en la pastelería con el mismo nombre (Calle Lepanto, 2).

Declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1974, es uno de los enclaves más representativos del nordeste de la Comunidad de Madrid. Cuna del insigne Cardenal Cisneros y de grandes personajes ilustres, el municipio es un auténtico cruce de caminos y de culturas, pues dada su situación geográfica congregó a la cultura árabe, judía y cristiana. Es curioso destacar que la actual Casa de la Cultura antiguamente fue una mezquita y una sinagoga. Entre sus principales reclamos, figuran su Plaza Mayor, donde se encuentra la basílica de Santa María Magdalena, una de las joyas del gótico madrileño, el ayuntamiento de características renacentistas, la Puerta de Burgos que fue uno de los accesos de la casi desaparecida muralla medieval, el Monasterio Franciscano de la Madre de Dios y la Ermita de Nuestra Señora de la Soledad. Pero también es digno de admirar el trazado medieval de sus calles y sus casas solariegas.

Además, Torrelaguna disfruta de un rico patrimonio natural, como la Dehesa de Valdegallego que destaca por sus encinas alcornoques y quejigos, por lo que es un destino ideal para que los más deportistas disfruten de deportes al aire libre, senderismo o el ciclismo de montaña.

Los que vayan con apetito podrán darle una alegría al cuerpo con su rica gastronomía, tienen fama su cocina de asados, sus embutidos y sus legumbres. Además, merecen mención especial los dulces típicos de la zona, las magdalenas y el crujiente pan.

Situada en pleno Valle Alto del Lozoya, nos encontramos con una encantadora villa en la que reinan las casitas de piedra y los senderos rodeados de naturaleza. El principal edificio histórico que colinda con Rascafría es el Monasterio de Santa María del Paular, un impresionante claustro de enormes dimensiones que conserva el estilo gótico y barroco originales. Las posibilidades de rutas por sus bosques son infinitas, pues se encuentra junto al Parque Natural de Peñalara, la senda junto al río Lozoya es particularmente bonita (y alberga algunas de las mejores piscinas naturales de España, ideales para el verano), pues a mitad del camino nos encontramos con el Monasterio y el Puente del Perdón. Y en el camino de vuelta, justo a la entrada del pueblo, te estarán esperando con un chocolate caliente y unas pastas para calmar el frío de la sierra en Caldea, un café de decoración rústica que enamora a cualquiera.

La magia de Rascafría principalmente reside en sus calles y sus habitantes, y curiosamente uno de los imprescindibles donde parar a comer es ‘La Antigua Tahona’, un restaurante regentado por un chef italiano que se enamoró del Valle del Lozoya y que combina a la perfección creaciones italianas como originales pizzas caseras y pastas, con ricos guisos del valle y excelentes platos de carne, setas y verduras.

Manuel Breva Colmeiro

En el norte de la Comunidad de Madrid existe un idílico pueblo que parece sacado de un cuento y que pertenece al municipio de Patones, dividido en dos núcleos Patones de Abajo y el mágico Patones de Arriba. Es uno de esos lugares en los que el perderse mientras se recorre sus calles sin un rumbo en particular, pues su arquitectura negra a partir de casas de pizarra enamora a la vista. Dentro de su historia figura un personaje único que, según la leyenda, pervivió en el pueblo castellano, el llamado Rey de Patones. Aunque realmente actuaba como un alcalde o juez de paz, al parecer en la localidad se acataba su autoridad y el título era hereditario. El primer escrito en el que se hace alusión al Rey de Patones es de 1653, cuando reciben la visita del Cardenal Moscoso, en el que le piden la construcción de la ermita del pueblo. Hasta el rey Carlos III se dirigía en sus escritos a este personaje como el rey de los Patones. Hoy en día esta ermita funciona como oficina de turismo, y en ella lo más probable es que te recomienden visitar el ecomuseo de la Pizarra, que trata de dar a conocer el tipo de arquitectura, que es típica de la zona por la riqueza natural de este material. Fue declarado Bien de Interés Cultural y se le otorgó la máxima protección que contempla la ley de Patrimonio Histórico Español, por eso está tan bien conservado, pues hasta los vehículos a motor tienen la entrada prohibida. En sus castizos restaurantes sirven la gastronomía de la tierra, y aunque en todos ellos se puede disfrutar de una apetitosa comida, en ‘El Rey de Patones’ además se puede disfrutar de unas impresionantes vistas del valle del Jarama.

Miraflores de la Sierra

D.R.

Se encuentra situado en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, entre las Sierras de Cuerda Larga y La Morcuera, y está rodeado de un extenso bosque de roble melojo y uno de los pinares más bonitos que lo convierte en un destino único para senderistas, ciclistas de montaña y carretera y moteros aficionados a las rutas. El constante ritmo de las estaciones del año nos lleva a descubrir un pueblo diferente en cada época, lo que hace que tengamos que ir varias veces si deseamos conocerlo a fondo. Una de las formas más recomendadas para conocer los rincones de sus calles es a través del tapeo en los numerosos bares del municipio, a lo largo del recorrido se puede admirar la monumental Fuente Nueva del siglo XVIII, alrededor de la cual fluye la vida social del pueblo, la Iglesia de la Asunción o las señoriales casonas del principios del siglo XX, mientras se disfruta de su gastronomía en la que destacan productos como la miel, el requesón y el queso de Miraflores.

Un enamorado de Miraflores de la Sierra fue el premio Nobel de Literatura Vicente Aleixandre, que llegó convaleciente para pasar la temporada estival de 1925, y finalmente se compró una casa como residencia veraniega. En uno de sus poemas titulado ‘El Álamo’, el escritor le dedica unas líneas al pueblo que según él le dió una segunda vida. El paseo a la Fuente del Cura es todo un clásico entre los mirafloreños y visitantes. En las calurosas tardes de verano no se puede estar en otro sitio mejor que aquí. Esperar la caída del sol al cobijo de la sombra de los robles, y en buena compañía, puede proporcionarnos la mejor medicina antiestrés.

Los diferentes restaurantes cuentan con una elaborada carta que recoge los productos tradicionales como los asados. En cada estación del año los menús se adaptan a los productos de temporada, así en octubre se celebran las jornadas gastronómicas de caza y setas, en febrero disfrutamos de los platos típicos de la matanza.

Si lo visitas en domingo y escuchas a un señor gritar sobre las 13:30, no te asustes, pues será el pregonero de Miraflores de la Sierra, una figura recuperada del pasado y que recorre las calles del pueblo anunciando de viva voz la información municipal de interés público.

D.R.

En el sudeste de la Comunidad de Madrid, ocupando la región natural de los Páramos, nos encontramos con Nuevo Baztán. Esta villa toma su nombre del valle navarro denominado Baztán, pues su fundador, Juan de Goyeneche y Gastón era originario de allí. Este complejo industrial surge con la llegada de los Borbones al poder, en los primeros años del siglo XVIII, y la intención fue crear un centro agrícola y de fabricación de los productos más cotizados de la época. Para la creación del conjunto urbanístico, que le ha valido para ser declarado Monumento Histórico Artístico en 1941, Goyeneche le encargó el proyecto a José Benito de Churriguera, un arquitecto que junto a sus hermanos creó el famoso estilo Barroco llamado ‘churrigueresco’. El mayor atractivo es el Palacio-Iglesia de Goyeneche, un edificio de monumentales dimensiones que fue la residencia del fundador. Junto a él, se sitúa el núcleo administrativo de las fábricas e industrias. El casco antiguo conserva el estilo que tuvo en sus orígenes, la plaza de la Iglesia situada frente al Palacio, con sus jardines, queda enmarcada por el ayuntamiento y las casas antiguas del pueblo.

En la antigua bodega del palacio se encuentra hoy en día el Centro de Interpretación y la Oficina de Turismo, donde se puede conocer la envergadura del proyecto que se inició hace siglos a través de las maquetas y proyecciones. Como ciudad industrial que pretendió ser cuenta con numerosas fábricas, entre las que destacan la de Vidrio y la de Paños. Recorrer sus calles en primavera, con los árboles en flor y la fastuosa fachada del palacio de fondo es realmente mágico.

La senda de Valmores parte del casco histórico y desciende hasta la vega constituyendo un camino ideal en el que disfrutar de un agradable paseo y un un picnic campestre rodeado de naturaleza.

D.R.

En medio de la Sierra del Rincón, un espacio natural declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en el noreste de la comunidad, se encuentra uno de los llamados destinos de ida y vuelta a Madrid, es decir, perfecto para visitar en un día (o en una mañana), ya que solo cuenta con 56 habitantes y apenas dos calles. La magia que guarda no se la conceden grandes monumentos, ni históricas tradiciones, sino que reside en la conservación de las pocas casitas de piedra, adobe y madera que lo conforman, pues ligeramente han sufrido cambios desde mediados del siglo XVIII. Aun así, además de recorrer sus idílicas callejuelas se pueden visitar el tradicional colmenar, el molino harinero, la carbonera que produjo carbón vegetal de roble hasta mediados del siglo XX, o el Museo Etnológico.

La Hiruela es un lugar que invita a perderse en su dehesa para conocerla a fondo. A través de sus rutas se pueden descubrir lugares únicos y de una belleza natural inigualables. Si escoges la senda de Las Eras y Pila de Riego podrás disfrutar de unas vistas espectaculares desde los miradores que encuentres en el camino.

DEA / N. CIRANIGetty Images

Este pequeño pueblo de Segovia se encuentra a poco más de una hora de Madrid y es perfecto para hacer una escapada de un día o de un fin de semana. Goza de la categoría de Real Sitio -ya que fue residencia estival de la monarquía española desde Carlos III hasta Alfonso XIII y retiro de Felipe V- y los amantes de la historia disfrutarán a lo grande visitando el Palacio real de La Granja -uno de los palacios más bonitos de España, con sus jardines y fuentes monumentales-, así como la Real Fábrica de Cristales y sus magníficas colecciones de piezas de vidrio.

La Granja de San Ildefonso también es un gran destino de fin de semana para aquellos a los que les gusta disfrutar de la gastronomía castellana. Conocidísimos son sus famosos judiones de La Granja, así como sus asados de cochinillo y cordero, albergando alguno de los restaurantes cerca de Madrid que bien merecen una excursión gastronómica.

San Lorenzo de El Escorial

Se encuentra al noroeste de la Comunidad de Madrid, en plena sierra de Guadarrama y al pie del monte Abantos y Las Machotas. Esta localidad, que también goza de la categoría de Real Sitio, fue fundada en el siglo XVIII y, al igual que la anterior, puede convertirse en uno de los destinos cerca de Madrid preferidos por los amantes de la historia. También para aquellos que busquen practicar diferentes deportes al aire libre y rodearse de naturaleza en estado puro sin desplazarse lejos de la capital.

¿Qué lugares de interés se pueden visitar? Entre muchos otros destacan el Real Monasterio, la Casita del Príncipe, los Jardines Históricos o el Museo Del Real Coliseo Carlos III, que es el museo del teatro cubierto más antiguo que se conserva en España, declarado Bien de Interés Cultural en 1995. Su oficina de turismo propone rutas urbanas de los siglos XVI y XVIII, y un buen número de rutas en la naturaleza para descubrir la sierra de Madrid.

Si en tu escapada también buscas satisfacer tu paladar ‘foodie’, no te pierdas sus típicos caracoles, el cocido madrileño, los callos y las sopas de ajo; sus asados de cordero y cochinillo al horno, y sus irresistibles rosquillas de anís o canutillos de crema de postre.

Al norte de Madrid, en el corazón del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama y a los pies del Puerto de Navacerrada se encuentra este pueblo con mucho encanto que se ha convertido en uno de los destinos favoritos para disfrutar del turismo de naturaleza, de sus bosques y de las pistas de esquí cercanas.

El origen de Cercedilla se encuentra en la época del Imperio Romano y aún se conserva la calzada romana que atraviesa el Puerto de la Fuenfría. Debido a su localización estratégica, Cercedilla ha sido disputada por Madrid y Segovia a lo largo de la historia; y a día de hoy es uno de los pueblos más visitados de la sierra madrileña.

Allí se pueden visitar tanto la mencionada calzada romana como algunos puentes romanos bien conservados; la estación de ferrocarril de principios del siglo XX, la iglesia de San Sebastián en la Plaza Mayor, así como numerosos miradores en torno al Valle de la Fuenfría, uno de los lugares más espectaculares de la Sierra de Guadarrama.

¿Y de comer? Sus platos más típicos se basan en productos de la zona, como las calderetas de carne de vacuno y los platos donde la trucha -que se encuentra en sus ríos más cercanos- es la gran protagonista.

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