Discriminación marcó el comienzo de la explotación petrolera

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María Dolores, fue una mujer quien a sus noventa y cinco años de edad, murió muy engañada. Creía que las trasnacionales que llegaron al Zulia a explotar el petróleo solo trajeron progreso a sus trabajadores: “Mira de qué manera viven los ‘gringos’; son tan organizados, sus casas son hermosas, en nada se asemejan a nosotros”, le afirmaba María Dolores a su nieto al pasar por el Distrito Obrero de Maracaibo. Lo que ella ignoraba era esa cerca de ciclón lugar desde donde admiraba a los extranjeros, se había instalado a fin de que los trabajadores petroleros venidos de Estados Unidos y también Inglaterra no se relacionasen con los criollos.

Conforme el titular de La Universidad del Zulia, Roberto López comentó, la industria petrolera en el estado estuvo marcada por una enorme explotación laboral y una discriminación contra los criollos; asimismo, de los extranjeros antillanos que las compañías trasnacionales traían a fin de que sirviesen como traductores.

En el año 1936 los trabajadores petroleros debían cumplir una jornada de doce horas de trabajo, en condiciones de explotación “bárbaras” y sin ningún género de regulación laboral, explicó; entretanto que veinte por ciento de los trabajadores, los estadounidenses y también ingleses, tenían las mejores condiciones. Eso incluía buenos sueldos y residencias dignas.

“A las trasnacionales no les interesaba dónde y de qué forma vivían los venezolanos, se suponía que vivían en algún lugar de nuestra nación, por el contrario a los extranjeros les edificaban grandes complejos cercados a fin de que no sostuvieran ningún contacto con los criollos”, aseveró López.

HICIERON LO QUE QUISIERON

A lo largo de los primeros años de la explotación petrolera, manifiesta el historiador las trasnacionales hicieron lo que les dio la gana; las leyes de la temporada eran muy flexibles.

Las condiciones petroleras a lo largo de la dictadura de Juan Vicente Gómez tenían 4 características: un enorme territorio para explotar, muy pocos impuestos, muchos años de concesión y libertad de importación.

“Las compañías petroleras traían lo que deseaban y no pagaban nada de impuestos”, declaró López. 

El ministro de Promuevo de Gómez, Gumersindo Torres, escribiría años después en sus memorias que en Venezuela absolutamente nadie sabía nada de petróleo.

Para el maestro de LUZ esa actitud que sostenían las trasnacionales no era casual: “A ellos no les interesaba que conociésemos sobre la explotación del crudo; de esta manera sostendrían el control sobre todo”.

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Entre las muestras más claras de segregación que sostenían las compañías multinacionales la vivió Gumersindo Torres, cuando mandó a 3 ingenieros venezolanos a Estados Unidos, para que se entrenaran en materia petrolera; ante esa ignominia, las compañías extranjeras le ordenaron al dictador Gómez que removiese al ministro de Promuevo.

Igual suerte corrían los trabajadores que eran sorprendidos procurando aprender de los técnicos estadounidenses y también ingleses.

SE INICIAN LAS PROTESTAS

En 1914 ya las molestias por malos tratos y bajos sueldos se hacían sentir en los diferentes pozos de explotación de la Costa Oriental del Lago, donde conforme los historiadores, se concentraron las quejas contra las transnacionales extranjeras.

“Los trabajadores que protestaban eran detenidos y también incorporados a una lista negra, a fin de que no les diesen trabajo en ninguna otra compañía”, especificó el historiador Roberto López.

Entre los años 1920 y 1926 se registraron huelgas de trabajadores petroleros, “que desaparecieron en la época”. El Gobierno asimismo tenía prohibida la creación de sindicatos.

A pesar de las constaste amenazas, ciertos autores reseñan que en 1925 hubo una huelga en Mene Grande, que duró doce días y consiguió el incremento salarial de 2 bolívares diarios.

Conforme López, “los campos petroleros eran un infierno”, debido al hecho de que no existía ningún género de seguridad industrial. “Diariamente moría un obrero en la Costa Oriental del Lago, puesto que los trabajadores criollos no tenían equipos que los resguardaran de los peligros de la perforación”.

En 1928, el general Gómez, presionado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), estableció una ley que proponía una indemnización para las familias de los trabajadores muertos; sin embargo, la normativa establecía unos plazos para el reclamo; dada esta limitante, las trasnacionales no notificaban de los obreros fallecidos hasta el momento en que había vencido el tiempo.

Si bien no hay un registro de cuántos trabajadores fallecieron en aquella temporada, ciertos historiadores suponen que las bajas se podrían contar por miles.

La primera Sociedad de Socorro Mutuo de Obreros Petroleros nació en Cabimas a lo largo del año 1928. Ciertos registros señalan que cerca de cinco mil trabajadores participaron en la reunión, dirigida por líderes estudiantiles como Rodolfo Quintero, que si bien no trabajaba en la industria petrolera conocía las barbaridades que cometían las trasnacionales.

En 1931 esta sociedad de socorro fue desintegrada por el Gobierno, después de que organizaran una huelga para demandar incremento de sueldo, cese de la discriminación racial, destitución de jefes sátrapas y mejoras para residencia. En aquella ocasión, los líderes fueron detenidos a lo largo de un par de años, la directiva despedida y las solicitudes laborales ignoradas.


HUELGA SIN PRECEDENTES

Al fallecer Gómez, aceptó la Presidencia de la República Eleazar López Contreras, quien aprobó una nueva ley del trabajo y reconoció la existencia de los sindicatos, el derecho a la huelga y el pago por antigüedad laboral.

Aun así, la huelga petrolera más recordada, y que se dice que marcó un precedente en el país, fue la que se desarrolló en 1936 en todo el Sur del Lago de Maracaibo y una parte del oriente del país.

Las solicitudes introducidas frente a la Inspectoría del Trabajo incluían: sueldo mínimo de diez bolívares; reconocimiento de los sindicatos; reincorporación al trabajo de los obreros despedidos a raíz de la última huelga; jornada de ocho horas; mejoras en la seguridad industrial y en las residencias, entre otras muchas solicitudes.

La huelga petrolera general contó con un amplio apoyo por una parte de la colectividad venezolana. Desde Maracaibo salieron comisiones a las primordiales ciudades para informar del paro y demandar solidaridad.

El maestro Eleazar Díaz Rangel cuenta en uno de sus trabajos: “Nunca una huelga tuvo la solidaridad que recibió esta. Todo el pueblo contribuía. La gente se preocupaba diariamente por la situación del movimiento. Desde Caracas se hacían giros telegráficos diarios de 2 bolívares para cooperar en Navidad”.

El periodista cuenta que, en el primer mes del año del año 1937, los trabajadores petroleros decidieron llevar a múltiples ciudades a sus hijos menores para poder proseguir con la huelga. La policía impidió que los trasladaran al centro de Caracas, a fin de que se los entregasen a familias que se habían ofrecido a cuidarlos. Tras más de cuarenta días de paro, el Gobierno intervino al estimar que sus consecuencias económicas ocasionaban grave daño a la nación. Dictaminó su fin, con la predisposición de que a los obreros se les aumentara el sueldo en un bolívar diario y se les diese agua fría.

ÉLITES PETROLERAS

Roberto López añadió que, después de tantas luchas que se generaron en Zulia para conseguir una reivindicación y mejoras salariales, la dirigencia petrolera se formó en una elite que se fue separando de los trabajadores y se incorporó a la nómina de Pdvsa.

“Los gobiernos de Acción Democrática (AD) y Copei adquirieron la dirigencia sindical; les entregaron un banco, que se llamó el Banco de los Trabajadores Venezolanos (BTV). Los líderes finalizaron siendo empresarios y banqueros con propiedades en Estados Unidos y España”, delimitó.

Además de esto, añadió que a lo largo de los últimos veinte años el movimiento petrolero se desmoronó, en tanto que la dirigencia no luchaba contra las políticas neoliberales que les imponían las multinacionales.

EN MARACAIBO TODO CAMBIÓ

El expresidente de la Academia de la Historia del Zulia, Julio Portillo, estima que el petróleo trajo una enorme descomposición a la economía de Maracaibo.

Apuntó que, ya antes de la aparición del crudo, Maracaibo era un puerto obligado para la exportación de café, buches de pescado, sombreros, cervezas, cigarrillo; que procedían del departamento colombiano del Norte de Santander y de los Andes. “Éramos el puerto más esencial de Venezuela”.


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