El oro negro trajo el capitalismo a Venezuela

El oro negro trajo el capitalismo a Venezuela
El oro negro trajo el capitalismo a Venezuela

“Todo se nos fue en sedas y viajes a París, ahora se nos va en Nintendos y viajes a Miami”, afirmó el economista C. Mendoza Potellá, emulando al autor venezolano A. Adriani. “La oración expresa de forma graciosa el destino de la renta petrolera y como esa cultura marcó al pueblo venezolano profundamente en el siglo XX”, explicó.

El declive de la Cuarta República formó una parte del agotamiento, del modelo rentista que niega fallecer y que si se consideran las reservas de crudo que tiene el país, se sostendrá por muchos años. “Una economía minera a largo plazo se desvanece, cuando la mina se agota, es por ello que es esencial ir creando actividades, opciones alternativas que sean sustentables en el futuro”, expresó el catedrático, que ha dedicado su vida al estudio de los hidrocarburos.

Ese problema entre bonanza petrolera y también inversión productiva se ha mantenido en el país desde la aparición del carburante como primordial fuente de ingresos, aseveró Mendoza Potellá. 

Autores marxistas, nacionalistas y hasta positivistas lo han planteado desde sus perspectivas teóricas. Todos coinciden en que la renta por hidrocarburos está enraizada en la cultura del país.

El catedrático hizo un recuento del giro que significó el petróleo para la vida de las venezolanas y los venezolanos. El capitalismo entró al país de forma fuerte, y con él los desequilibrios de un sistema predador y también injusto.

Además de esto, contó que a finales del siglo XIX Venezuela era un país destrozado por el efecto de 2 guerras: la de Independencia y la Federal. Fue la única nación de la zona donde la población descendió entre 1810 y 1860. Estaba azotada por la malaria, el analfabetismo, la desnutrición y una alta tasa de mortalidad. Esas condiciones se sostuvieron hasta finales de ese siglo.

En ese país, con una estructura económica que en su momento se sostenía de un esquema semifeudal y se mantenía de la exportación de café y cacao, brotó el petróleo. “El primer efecto de la actividad de hidrocarburos fue la de alterar esas relaciones de producción y los nudos con los centros imperiales (Gran Bretaña y Alemania) que controlaban las industrias, el transporte, el comercio y los puertos”, refirió.

Cuando se empieza a exportar el petróleo, los costos se ponían de manera arbitraria, cerca de cuatro bolívares por tonelada. “A pesar de que las compañías pagaban una menudencia debido al hecho de que los venezolanos no estaban listos para comerciar con ese nuevo producto, los ingresos aumentaron sustancialmente”, recordó Mendoza.

EL DECLIVE DEL AGRO

El país empezó con la exportación de asfalto, pues Petrolia, precursora en la explotación de crudo, fue una compañía muy puntual ubicada en el occidente del país, dedicada a reemplazar una pequeña parte del mercado. Con Guanoco empezó a sonar el nombre de Venezuela en el planeta con el mantón de la contemporaneidad. El asfalto criollo cubrió las calles de la ciudad de Nueva York y Chicago.

Fue el inicio de una visión cosmopolita y a su vez de los roces con las grandes corporaciones petroleras, como la New York & Bermúdez Company, una compañía estadounidense que operó en Venezuela entre finales del siglo XIX y el primer tercio del siglo veinte.

Esta empresa instó al entonces presidente Juan Vicente G. a derrotar a los caudillos de oriente, para poder operar con libertad los yacimientos de hidrocarburos en esa zona. Asimismo la Bermúdez Company “le calentó la oreja al Benemérito a fin de que sacara de la Primera Magistratura a su compadre, el general Cipriano Castro, hecho que dejó instituir el primer gobierno petrolero de Venezuela que duró veintisiete años”, mantuvo el economista.

Pero los cambios no fueron solo en la política y en las conspiraciones que se provocaron durante la historia contemporánea; en términos económicos el petróleo alteró la vida de las venezolanas y los venezolanos. El ingreso por los hidrocarburos, pese a lo pequeño que podría ser en sus inicios, desbordó los límites y magnitudes que se tenían previamente con el café y el cacao. “Las dimensiones eran del cielo a la tierra”, resaltó Mendoza Potellá.

Con la comercialización de esta materia prima se registró un fenómeno no previsto: se empezó a desvalorizar el género de cambio que en suma determina la crisis del café y el cacao como productos de exportación. “En 1880 la paridad estaba en cinco con nueve bolívares por dólar. Con la venta del asfalto y del crudo empezaron a ingresar percibes agregados que bajaron esa relación a tres con nueve bolívares por dólar”, explicó el catedrático.

Los desenlaces no se hicieron esperar: la revaluación del bolívar hizo que entrasen en crisis los exportadores de café y cacao que vieron reducir a la mitad sus ingresos, lo que provocó el declive de sus actividades. “Como consecuencia de ese desbalance comercial, desde 1920 el petróleo reemplazó claramente a esos rubros agrícolas como primordial fuente de percibes del país. Y a finales de esa década, Venezuela pasó a ser el primer suplidor mundial de crudo”, comentó el economista.

Para 1949, la producción de petróleo venezolano era exactamente la misma que la suma de todo el Medio Oriente. Los países árabes empezaron a extraer crudo en 1940, sin embargo pasaron veinte años antes de aventajar a Venezuela como primer exportador de crudo.

Petróleo en Venezuela


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