La historia petrolera venezolana “La Petrolia”

historia petrolera

Para las sociedades de todos y cada uno de los tiempos la energía ha significado un instrumento imprescindible para moldear los elementos de su subsistencia, es quien define y garantiza los modelos civilizatorios. 

El progreso de una nación, su maquinaria de defensa y la calidad de vida de la población, están vinculados intrínsecamente con la energía, y es la potencialidad y su disponibilidad lo que condiciona el grado de utilización. Entre las diferentes formas de energía que ha experimentado la humanidad: madera, lignito, gas, energías renovables y petróleo, este último resulta inmejorable en lo que se refiere a calidad y utilidad, tanto que el resto no podrían mantener el ritmo de la industrialización actual.

El petróleo siendo la energía del siglo veinte, convirtió las ideas sobre economía y también innovación tecnológica y su utilización, forjó condiciones de vida diferentes a las que se desarrollaban mucho ya antes de la era petrolera. 

En la actualidad, la relevancia del petróleo para cualquier país y economía viene dada por la capacidad de determinar las formas de interacción entre las naciones del planeta.

En el caso de las 2 guerras mundiales, fueron una suerte de competencia entre naciones con un grado de industrialización relevante, por el dominio de los yacimientos petrolíferos del planeta y las sendas de suministro. 

Las consecuencias de cada una auspiciaron el despliegue a mayor escala de las fuerzas propias de los países campeones y sus compañías petroleras para garantizarse el petróleo preciso y supervisar el suministro de los perdedores. Tras la Segunda Guerra Mundial, se desprende un panorama de irreversibilidad: es tan grande el grado de relación entre el petróleo y el modelo de producción capitalista, que sin el primero, el segundo caería.

Las agresiones, castigos y también invasiones de países desarrollados sobre países con reservas de petróleo o bien próximos a ellos son acciones geopolíticas dadas a razón de ejercer dominio y control sobre las reservas de petróleo de ciertas áreas geográficas y sobre las vías de suministro del mismo.

La justificación de lo nombrado, se encuentra en el papel que juega la energía en la consolidación económica y en la conservación hegemónica. La geopolítica conforme Giordano (2002), persigue ante todo hacer que predominen los intereses de tipo económico de los países más influyentes en el escenario mundial, así sea cooperando o bien compitiendo entre ellos, y ampliar o ahondar sus respectivas áreas de repercusión.

El panorama del sistema energético mundial, desde hace más de 2 décadas ha irrumpido en una sublime complejidad: es evidente la etapa de transición por agotamiento de las reservas de petróleo convencional: ligero, mediano y pesado en tierra firme y a menos de quinientos metros de profundidad, empezando en el año 1981, en el que la Tasa de Remplazo, entendido como la diferencia entre consumo y descubrimientos, resultó negativa. 

historia del petróleo
Se podrían entregar muchas hipótesis justificativas a la lectura del gráfico precedente, no obstante, han pasado 3 décadas con la línea de producción en escala ascendente mientras que las reservas encontradas fungen en descenso y las perspectivas no cambian el panorama. Por consiguiente, es lógica la interpretación de que de año en año resulta cada vez más difícil encontrar petróleo, mientras que el consumo, producto del modelo de desarrollo capitalista, aumenta. 

El petróleo es un recurso natural “no renovable” y no tiene sustituto de igual calidad, el sistema económico capitalista depende de él, es el producto interno bruto mundial quien da mayor reflejo de ello, pues el siete por ciento de éste lo representa el petróleo y el noventa y tres por ciento sobrantes depende del petróleo.

Roberts (2004) apunta lo siguiente: El fin del petróleo no es sencillamente la historia del petróleo como fuente de energía, sino la historia de un planeta cuya vida y economía están basadas en una fuente de energía que se está agotando, tal y como hasta los gobiernos más conservadores del planeta han observado en los últimos tiempos.

La mal llamada Teoría de Hubbert, debido al hecho de que ya se ha probado con la predicción del cenit de producción, máxima capacidad estadounidense de 1970, efectuada en 1956 (se ha pasado de sobra más de diez millones de barriles diarios en 1970 a cinco millones en 2011), lo que le otorga la categoría de Ley, determina que “la producción mundial de petróleo va a llegar a su cenit y después caerá tan veloz como creció”, en consecuencia el factor limitador de la extracción de petróleo al cumplirse esta determinación, vendría a ser la energía requerida, refiriéndose a que cada vez va a ser más compleja la producción de petróleo en tanto que las reservas usuales vayan reduciendo y los costos de producción lleguen a extremos insostenibles, por la energía requerida para su explotación.

En el año 2006, se registró a nivel mundial una producción de setenta millones de barriles diarios de petróleo usual –liviano, mediano y pesado producido en tierra y a menos de quinientos metros de profundidad-, el resto para llegar a los ochenta y nueve millones de barriles diarios totales se compone de petróleo no usual, con una participación cada vez más esencial de la Faja del Orinoco, manteniéndose hasta hoy en los setenta millones ya antes nombrados de petróleo usual.

Ciertas agencias han cambiado la cantidad del estancamiento en la producción a setenta y cinco millones de barriles diarios.

La Agencia Internacional de Energía (AIE) publicó en su informe Energy Outlook 2010, que la producción de petróleo usual se situará en torno a los sesenta y siete-sesenta y ocho millones de barriles diarios en 2020, más jamás volverá a lograr el nivel del año 2006 de setenta MMB/D. Ciertas fuentes difieren en las cantidades y en el momento del cenit, mas todos coinciden en que se alcanzó la máxima capacidad de producción de petróleo usual.

El cenit del petróleo usual es una realidad que repercute de manera directa en el patrón de necesidades de energía de los grandes usuarios, solo la potencialidad energética del petróleo aguanta la magnitud de las operaciones de clase económico vinculadas al estilo de vida de la enorme mayoría de la población mundial, no existe ni ha existido otra fuente afín al petróleo, pues si se implantasen las “energías renovables” éstas no cubrirían los estándares que reclama la demanda actual. 

En el caso de Venezuela, su desarrollo deja incrementar la capacidad de exportación de barriles de petróleo, siendo ahorrado en el mercado interno. El cálculo de la Tasa de Retorno Energético (relación entre energía invertida contra energía lograda), lleva a deducir que para crear la plataforma de otras fuentes de energía, se precisarían considerablemente más barriles de petróleo para su desarrollo que la energía que se conseguirá de éstas con relación al hidrocarburo líquido. 

Esto es, el modelo industrial actual tal como el modelo de vida, tiene como soporte la energía proveniente del petróleo y éste no tiene substituto de igual calidad, en pocas palabras: por cada barril de crudo invertido, se generan dieciocho, siendo esta relación el desencadenante del nivel de vida actual en el planeta, en consecuencia, su carácter “agotable” aunado al hecho de no tener fuente substituta, le da la palestra en relevancia y no cabe duda, que la geopolítica mundial se centra en las reservas petrolíferos.

Por consiguiente, en vísperas del agotamiento de las reservas mundiales de petróleo, siendo este un recurso energético irreemplazable y no renovable, por el hecho que su eficiencia es superior a otras fuentes, la geopolítica de las grandes potencias viene dada en función de crear las condiciones para garantizarse el suministro de petróleo: supervisar las reservas y yacimientos estratégicos, lo que representa una amenaza para la soberanía de los países que cobijan grandes depósitos de hidrocarburos en sus territorio.

Cultura Petrolera: Historia de la industria petrolera venezolana


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