Sponsor


Todos sabemos lo que es un mal hábito. Fumar, comer alimentos poco saludables, consumir alcohol en exceso y llevar una vida sedentaria son sólo algunas de las cosas que se nos imponen como comportamientos que debemos evitar para aumentar nuestro bienestar general.



Sin embargo, un estudio realizado por científicos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. encontró que en el año 2000, conductas evitables como una dieta deficiente, falta de ejercicio, fumar y beber alcohol fueron algunas de las causas subyacentes de casi la mitad de las muertes en Estados Unidos:


  • Tabaco: 435.000 (18,1% del total de muertes en EE.UU.)


  • Inactividad y mala alimentación: 400,000 (16.6%)


  • Consumo de alcohol: 85.000 (3,5%)



Si sabemos que los malos hábitos son tan perjudiciales para nuestra salud, ¿por qué seguimos haciéndolo?



Por qué no podemos resistir los malos hábitos


Todos nos complacemos en comportamientos que sabemos que no son buenos para nosotros y hay un par de razones por las que continuamos con estos hábitos a pesar de todo.




Los malos hábitos te dan la comodidad que necesitas


La primera es nuestra necesidad de sentirnos cómodos y hacer lo que sea necesario para alcanzar este estado.


Cada acción que tomas tiene un propósito detrás, incluso si no eres consciente de lo que esto es y el propósito oculto más común es la comodidad. Nuestros cerebros están conectados a la recompensa y nuestra "recompensa" es la sensación de comodidad que, a su vez, desencadena una liberación de dopamina o de la hormona "sentirse bien"[2], lo que nos hace anhelar más de ella y, por lo tanto, asociamos esta buena sensación con el mal hábito.



Esto explica por qué continuamos con los malos hábitos y nos resulta difícil detenernos; nos sentimos cómodos y esencialmente llegamos a existir en nuestra "zona segura". En otras palabras, te sientes atraído por la recompensa a pesar de saber que es mala para ti.



Fumar ese cigarrillo en sus descansos de trabajo hace que su cerebro asocie ese hábito con la libertad de trabajar y relajarse, o beber alcohol puede estar asociado con dejarse llevar y pasar un buen rato después de una semana dura. La idea de hacer ejercicio y algún tipo de esfuerzo es anulada en el cerebro por el "más fácil" pensamiento de sentarse en el sofá y ver tu programa de televisión favorito. Así que puedes ver lo fácil que es conectar el hábito con la recompensa.



Todos los demás también están haciendo el mal hábito.


También tendemos a racionalizar nuestros malos comportamientos si la sociedad en su conjunto los encuentra aceptables. Si una gran cantidad de personas están haciendo lo mismo, entonces debe estar bien que nosotros también lo hagamos. No es difícil encontrar malos hábitos socialmente aceptables. Comer bocadillos, saltarse ejercicios e incluso fumar son cosas que mucha gente hace.


Esto provoca una racionalización interna cuando se trata de hábitos poco saludables como "sólo uno más no hará daño" o "Me irá mejor la semana que viene, acabo de tener un día estresante hoy". Estas justificaciones en el momento tienden a ser impulsadas por la culpa de saber que probablemente no estamos tomando la mejor decisión a largo plazo.



También miramos hacia afuera en busca de ejemplos que validen nuestras malas decisiones de hábitos, como "mi abuelo fumaba todos los días y vivió hasta los 90 años". A nuestras mentes les encanta encontrar evidencia que respalde nuestras decisiones, ya sean buenas o malas.



Las consecuencias de continuar con los malos hábitos
La mayoría de las personas conocen las consecuencias de este tipo de hábitos. En las cajetillas de cigarrillos hay advertencias sobre la posibilidad de contraer cáncer. Los gobiernos transmiten campañas de alimentación saludable y la necesidad de ser más activos a través de anuncios y programas de televisión. Pero, ¿cuáles son las verdaderas consecuencias a largo plazo de los constantes malos hábitos?


  • Cánceres, enfermedades y daños celulares

  • Infelicidad y depresión

  • Bienestar físico negativo que lleva al dolor o al letargo

  • Aumento de los problemas físicos en la edad adulta



La mayoría de estos pueden ser sutiles y graduales, lo que significa que no los notamos y fácilmente descartamos nuestras decisiones en el momento. Pero estar atentos a las decisiones que tomamos hoy puede mantener nuestro bienestar lleno y constante mientras invertimos en nosotros mismos en el futuro.



Para más ejemplos de malos hábitos comunes y cómo detenerlos, consulte este artículo: 13 Malos Hábitos que Necesita Dejar de Fumar de Inmediato





Cómo detener estos malos hábitos


Es difícil detener los hábitos que están tan arraigados en nuestra vida diaria. Dado que el estrés a veces es el principal desencadenante de un mal hábito, la solución radica en reprogramar nuestra mente. He cubierto esto en mi otro artículo Cómo programar tu mente para dejar el mal hábito, aquí permíteme hablar brevemente sobre la solución:

  • Firstly, tenga en cuenta cuáles son estos hábitos y con qué frecuencia los hacemos. ¿Qué es exactamente lo que desencadena el hábito? ¿Es una decisión inconsciente? Pregúntese por qué ha desarrollado este hábito en primer lugar.


  • En segundo lugar, comprométase consigo mismo a eliminar este mal hábito. Ahora que entiendes lo que puede estar desencadenando, ¿puedes encontrar algo positivo para reemplazarlo? Por ejemplo, usted alcanza el chocolate después de un día duro. ¿Puede encontrar un bocadillo de recompensa más saludable? ¿O reducir la cantidad de veces que se le permite comer chocolate? Tal vez si el estrés es su desencadenante, trate de salir a correr y darle al cerebro otra razón para liberar dopamina en su lugar.


  • En tercer lugar, ser coherente. La clave para formar nuevos hábitos es la consistencia. Sí, es difícil por un tiempo, pero tu cerebro pronto se adapta a nuevas formas de hacer las cosas hasta que empieza a sentirse natural para ti. Convierta su sistema de recompensas en una forma de celebrar el apego a sus nuevos hábitos positivos.



Se trata de condicionarse a una nueva y positiva forma de pensar.



Vivir una vida más feliz y positiva comienza con los hábitos que elegimos formar. Tenga en cuenta hacia dónde apuntan sus hábitos y empiece a cambiar su forma de pensar para invertir en su salud y bienestar. No es sólo para tu yo futuro, sino también para vivir el momento de una manera positiva y saludable.
Reviewed by Carlos Alejandro on 7/12/2019 11:36:00 a. m. Rating: 5

No hay comentarios:

Con la tecnología de Blogger.