A más de 2,400 kilómetros de su hogar, una beluga apareció en las costas de Seattle y sorprendió a conservacionistas y biólogos.

Las belugas (Delphinapterus leucas) son animales altamente sociales y sus habilidades de comunicación se consideran entre las más avanzadas del reino animal: en cada etapa de su vida, suelen estar acompañadas de una manada que se compone desde dos y hasta una veintena de miembros, comúnmente separados por edad y sexo durante la migración.

Esta especie se extiende por todo el Ártico y algunas regiones subárticas; sin embargo, su aparición en latitudes más australes es insólita. De ahí que el avistamiento de un ejemplar solitario frente a las costas de Seattle, en el Estrecho de Puget, llamara la atención de biólogos y conservacionistas. 

Howard Garrett, cofundador de la asociación Orca Network que se encarga de la conservación de las ballenas en Puget Sound, explicó a Live Science que la población de belugas más cercana a Seattle radicaba en Cook Inlet, Alaska, a unos 2,400 kilómetros de distancia.

El primer avistamiento ocurrió el 3 de octubre, cuando la beluga fue vista cerca de Tacoma, al sur de Seattle. En los días siguientes, el ejemplar fue captado en distintas ocasiones en el estrecho frente a Seattle.

Las belugas no son los nadadores más rápidos de su clase, pero poseen una capacidad pulmonar sobresaliente: aunque se desplazan a una velocidad promedio de entre 3 y 9 kilómetros por hora, pueden sumergirse durante 25 minutos y alcanzar hasta 700 metros de profundidad o bien, adaptarse y nadar en aguas poco profundas cerca de las costas.

Algunas poblaciones conocidas migran estacionalmente en busca de aguas más cálidas en el verano, hacia estuarios a los que regresan año tras año y frecuentan durante toda su vida.

También son conocidas por sus vocalizaciones sofisticadas: las belugas son capaces de combinar sonidos de toda clase y son expertas en imitar otros. Cada manada comparte un sistema de sonidos específico que transmite de generación en generación y se considera el más parlanchín de los cetáceos.

A falta de evidencia que permita rastrear su origen y a partir de observaciones que consideran que se encuentra en un buen estado de salud, la principal hipótesis del experto es que esta beluga se alejó de su manada y decidió explorar por su cuenta, una conducta registrada con anterioridad, un comportamiento que si bien ha sido registrado previamente, es altamente inusual para la especie.

Mientras las hembras de beluga son más pequeñas y alcanzan la madurez aproximadamente a los 7 años de edad, los machos siguen desarrollándose hasta los 14 años. Un macho adulto puede alcanzar 4.6 metros de largo y llegar a pesar 1,150 kilogramos. 

Según Garrett, el avistamiento es el primero en casi un siglo en el Estrecho de Puget, donde la última vez que se documentó un ejemplar de esta especie ocurrió en 1940.

Looks like you have blocked notifications!