(CRHoy.com) Si hace 20 años alguien le hubiera dicho a Marcela Loría que sería una de las científicas costarricenses más prestigiosas, no lo hubiera creído. No solo ganó una beca de la NASA, sino que ahora se desempeña como profesora en la Universidad de Oklahoma, en Estados Unidos.

Fue la única meteoróloga que se graduó de su generación en la Universidad de Costa Rica (UCR), en el 2009. Luego, trabajó algún tiempo en una empresa, para ahorrar dinero y poder aplicar a una maestría en ese país. Finalmente, fue admitida en la Universidad de Nevada, para que estudiara y trabajara a la vez, en la maestría en Física de Aerosoles.

“Llegás a este país y no es que el dinero está seguro. No solo tenés que estudiar y trabajar, sino también mantener notas extremadamente altas. Tenía que probar que yo era una buena estudiante, que me podía quedar y empezaba a aplicar a pequeñas becas, donde te ponen a escribir ensayos y propuestas de investigación, que correspondan a las necesidades mundiales“, detalló.

No solo tenía que dar la talla en la universidad, sino que debía convencer a sus profesores que ella merecía estar allí, en medio de todo lo que eso significaba, lejos de su familia, sola en un país que no era el suyo y con muchas responsabilidades. Aplicó dos veces para una beca de doctorado de la NASA y aunque por poco se da por vencida, la tercera la ganó.

“Escribí una propuesta que era como ‘El futuro científico de la NASA’. Aplican más de 500 estudiantes al año y la probabilidad de que te acepten una propuesta es de menos del 10% si sos americano, porque les dan prioridad a los estadounidenses. Ese último año llegó un ‘¡Sí!’. Unas de las cosas más maravillosas de intentar es que, se le va haciendo el cuero grueso a uno, la piel gruesa. Llegó un momento en el que empecé a disfrutar la retroalimentación“, añadió.

El algoritmo de la NASA

Loría realizó varias publicaciones en revistas de ciencia, visitó la NASA y empezó a realizar varios proyectos en conjunto. Sin embargo, durante el primer año de doctorado le pasó algo que nunca olvidará. 

“Hice una evaluación de un algoritmo de la NASA y pues, la evaluación no salió muy bien. Lo mando a publicar y una de las revistas nos dice ‘No. Nosotros no nos vamos a comer ese problema, es una mala nota’. Me lo rechazaron en 24 horas, no dieron ni chance de leerlo“, citó.

Marcela tomó el mismo documento y lo envió a otra revista, donde la editora decidió arriesgarse y publicarlo.

“Mi profesora recibe una llamada y le dicen que quieren hablar con el autor del paper. Eran las personas que desarrollaron el algoritmo de NASA y estaban asombradas de que se lograra publicar eso y me dijeron ‘usted fue capaz de encontrar errores y queremos colaborar con usted’. Me dijeron ‘vamos a correr los datos, porque puede ser que usted se equivocara, usted es una muchacha muy joven’. Yo no dormí, tenía ataques de pánico, porque no sabía si me había equivocado”, expresó.

Luego de un mes, los funcionarios de la NASA le dieron la razón a Marcela y la invitaron a colaborar con datos, encontrar más errores y escribir con ellos.

“Eso me abrió muchas puertas, a publicar más y me ayudó mucho publicar con personas de NASA (por el prestigio). Para lograr esas conexiones no hay que tener miedo a tocar puertas. En NASA tuve que ir a dar un seminario a unos expertos en Física de Aerosoles, todavía me faltaba un año para graduarme”, aseguró.

Los premios

La Universidad de Nevada fue fundada en 1874 y desde entonces, ningún estudiante había logrado obtener tres prestigiosos premios, tal como lo hizo esta cartaginesa:

“¡No sé cómo los logré ganar! Yo conocía muy bien a los decanos y el día de la graduación a uno lo pasan a un desfile. El decano de estudios de postgrado y el vicerrector me estaban esperando. Le hablaron al rector y le dijeron: ‘aquí está la estudiante de la que le hemos hablado’. Él me dijo: ‘el honor de que usted se haya graduado de esta universidad es todo nuestro’. Yo me quedé viendo a todo alrededor y volví a ver a mis papás, porque no esperaba que él me hablara, porque ellos están como en una posición muy alta en EEUU”, afirmó.

El trabajo en Oklahoma

La oportunidad en la universidad de Oklahoma llegó de manera inesperada, tras una buena recomendación. En ese país, las personas no pueden trabajar en la misma universidad de la que se graduaron.

“La combinación de tener una beca de la NASA, los 3 premios y conexiones, me ayudaron. Cuando estaba intentando buscar trabajo, me llamó mi actual jefe y me dijo ‘para serle honesto, ando buscando a una persona para trabajar en la Universidad de Oklahoma y quería que Andrew Sayer (un científico de NASA) viniera a trabajar acá, pero él me dijo que la mejor persona para este puesto sería usted’“, explicó.

Desde Nevada, Marcela ingresó a Google para ver dónde quedaba Oklahoma y se dio cuenta que tenían la mejor escuela de Meteorología de Estados Unidos. Luego de varios procesos, y una terna con dos personas de NASA fue admitida y ahora da dos cursos en ese centro de estudios. 

Marcela viene poco al país, pero su familia constantemente la visita. En Oklahoma no solo encontró el trabajo de sus sueños, sino al amor de su vida y en junio próximo se casará. Está agradecida con Dios, su familia y todas las personas que la han apoyado en el proceso, para que hoy sea una destacada científica, poniendo en alto el nombre de Costa Rica.

Yo odiaba el inglés, no era mi materia favorita, así que era doble reto. Vivir acá es precioso, hay cosas muy lindas, romper nuestras propias barreras, salir de tu área de comodidad.

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