Acabábamos de sumergirnos en un impredecible y alarmante confinamiento, cuando Zara lanzó su campaña #QuédateEnCasa. Salía del horno su colección para la próxima temporada de primavera/verano del año 2020 y las previsiones eran pésimas: la íbamos a pasar encerrados. Así que en un efectista giro de guion y tan al día como siempre, lanzó campaña con sus modelos confinadas en casa y vestidas para la ocasión. Llamaban la atención las prendas versátiles y eclécticas que acababan de reinventar, pero también los escenarios pintorescos de atmósfera relajada y, sobre todo, el humor con el que habían afrontado la situación fotografiando sus diseños en posiciones inimaginables y actitudes excesivas.

Pocos meses después, la cuenta de Twitter e Instagram Modelos con Ciática se viralizaba de manera sinigual aprovechando esas y otras fotografías de moda en las que las posturas estrambóticas -algunas tremendamente rígidas, otras encorvadas y muchas, directamente, dolorosas a simple vista- se hacían protagonistas. “La ciática, las contracturas, el ibuprofeno y Amancio son nuestra religión”, citan, de hecho, las biografías de sus perfiles.

Como si de un catastrófico presagio se tratase, tanto Laura C. (creadora de la cuenta) como Inditex se habían adelantado a los acontecimientos. Y es que después de que las urgencias de todos los hospitales de Madrid (y de parte de los del resto del país) se hayan librado de los numerosísimos traumatismos por caída patrocinados por Filomena, un nuevo tipo de paciente se abre paso casi un año después de que se desatara la pandemia: el lesionado por confinamiento.

A medida que avanzamos en el tiempo y, aunque aún es demasiado pronto para obtener datos fehacientes, las consecuencias de haber interrumpido tan fuertemente nuestro ritmo de vida, nuestros hábitos y todo aquello que nos había hecho encontrar el equilibrio, han comenzado a salir a la luz en masa. Y eso que, tal y como expresan todos los expertos a los que hemos consultado, aún hay un porcentaje altísimo de gente que no acude al médico por miedo al contagio. Sin embargo, según ellos mismos, en los últimos meses han surgido nuevas dolencias y patologías que se van repitiendo y generalizando incluso en aquellos que no han contraído Covid-19.

Dolencias físicas y posturales

«Desde que comenzó la pandemia han aumentado de manera considerable las consultas por dolor de cuello, llamado cervicalgia. Los pacientes acuden a la clínica con cefaleas, jaquecas, mareos e incluso acúfenos (zumbidos en los oídos). Estos síntomas son muy molestos y se generan por tensión muscular a nivel suboccipital, lo que corresponde a las cervicales altas. Las causas suelen ser posturales, pero también emocionales en muchos casos», explica a S Moda Daniel Meningaud, especialista en Fisioterapia y Osteopatia en DMO Clinique y miembro de Top Doctors.

No es difícil imaginar por qué está sucediendo esto: por un lado, el teletrabajo no solo ha hecho que pasemos muchas más horas frente al ordenador, sino también que lo hagamos en peores condiciones; por otro, estamos sometiendo a nuestros cuerpos a un sedentario total nunca conocido antes. “La falta de movilidad debida al confinamiento de la población ha intensificado los problemas relacionados con la columna: la rigidez articular y el dolor lumbar son dos de los síntomas que más encontramos en consulta. Además, la pérdida de masa muscular que conlleva la inactividad está resultando un factor determinante a la hora de desarrollar lesiones musculoesqueléticas”, advierte el Doctor Alberto Marqués Rapela, experto en Traumatología deportiva y Técnicas artroscópicas en la Policlínica de Gipuzkoa y miembro de Top Doctors.

¿Se trata de dolencias reversibles? Los expertos señalan que sí, siempre y cuando se sigan ciertas directrices: “Incluso teniendo la mejor equipación en el domicilio, la clave es moverse cada poco tiempo”, apunta el Doctor Marqués. “Es importante hacer estiramientos diarios de cuello y espalda y practicar yoga o pilates para no sufrir tanto los efectos del teletrabajo”, añade Meningaud. Pero el primer paso sustancial para ambos coincide: “Aconsejamos, en primer lugar, visitar un fisioterapeuta para tratarse y aliviar lo mas rápido posibles estas molestias tan invalidantes y evitar de esa manera que se cronifiquen”.

Daños oculares

Si la silla en la que pasamos tanto tiempo tiene semejante efecto, las consecuencias del teletrabajo no acaban ahí. Los monitores y portátiles en los que trabajamos -y más aún, de todas las pantallas que nos tienen entretenidos durante el resto del día-, perjudican nuestra vista. Nos lo explica la Doctora María Matilla Rodero, especialista en Oftalmología en la Clínica Martínez de la Casa Matilla y miembro de Top Doctors:Hemos descubierto un aumento de patologías ya existentes y no causadas directamente por el virus, sino por efecto del confinamiento y el nuevo sistema de vida, como aumento de la miopía, sobre todo en niños, y un aumento de la vista cansada (presbicia). También un importante aumento de la sequedad ocular”.

Y las causas no solo llegan a través de la luz azul de las pantallas: “Los pacientes ahora refieren más dificultades en la visión de cerca por el esfuerzo acomodativo ocasionado por el mayor empleo de la visión de cerca y media distancia. El aumento de la sequedad ocular ha sido motivado por el mayor número de horas ante al ordenador por el teletrabajo, pero también por el empleo de mascarillas, debido a que el flujo de aire hacia los ojos aumenta la sequedad”, añade.

Y cuidado aquí, porque aunque este último problema de sequedad ocular se pueda tratar de forma sencilla y vaya a disminuir en cuanto dejemos de estar tan expuestos a las pantallas y de llevar mascarilla, «los defectos refractivos observados no son transitorios, se mantienen en el tiempo y precisan corrección óptica», advierte la doctora Matilla.

Problemas cutáneos y capilares

La dermatología es quizá uno de los campos en los que se han descubierto más afecciones derivadas de la Covid-19. Y, aunque hay numerosas lesiones que algunos enfermos de Coronavirus sufren en la piel, ésta está desarrollando muchas otras consecuencias de causa no vírica derivadas, sobre todo, de las medidas de protección. “Por un lado, las dermatitis de manos generadas por el desgaste de nuestros mecanismos de defensa cutáneos debido al obligado exceso de lavado y uso de soluciones antisépticas. Es cierto que el miedo al contagio puede generar actitudes obsesivas, como lavados continuos con jabones irritantes y uso de abrasivos, que no solo empeoran la dermatitis, sino que dejan nuestra piel más expuesta a infecciones y alergias. Pero, sin necesidad de llegar a estos extremos, las medidas de protección necesarias son en sí mismas una agresión para la piel”, explica la Doctora Cristina Galván, dermatóloga de la AEDV y autora principal del Estudio COVID Piel a S Moda.

Pero las manos no han sido las únicas perjudicadas, también el rostro con el ya reconocidísimo mascné: “lo más frecuente es la aparición o empeoramiento del acné, de la rosácea y de la dermatitis seborreica debido al uso de la mascarilla”, añade Galván.

Para luchar contra este último problema, un plus de limpieza, mascarillas fabricadas en materiales respetuosos con la piel y otros trucos que hemos compartido hasta la saciedad en esta revista. Para el primero, consejos de dermatólogo: «Recomendamos usar agua templada, jabones suaves, secado cuidadoso, sin frotar, e hidratantes de manos tras cada lavado. Así mismo, debemos evitar el lavado y usar geles hidroalcohólicos sin perfume cuando las manos no están sucias y solo necesitamos higienizar», sugiere la doctora.

Por su parte, el Doctor Sergio Vañó, coordinador del Grupo de Tricología de la AEDV, nos explica dos de los procesos capilares que están viendo en los últimos meses, más allá de la pérdida intensa de cabello derivada de la Covid persistente. “Por un lado, efluvio telógeno: un aumento de la caída del cabello debido a un proceso estresante vivido. En este caso, la propia pandemia y el confinamiento. Se recupera pasados unos meses y existen tratamientos para mejorar su resolución”, desarrolla el doctor. Por otro, y más preocupante, el fenómeno conocido como tricotilomanía. Es decir, arrancarse el pelo. “Hemos visto que muchos pacientes llegan con este tipo de alopecia, es un proceso relacionado con el estrés por confinamiento que, en estos meses, han tenido una mayor frecuencia de brotes”, apunta.

Efectos psicológicos

Pero, como era de esperar, la pandemia y la situación a la que nos hemos enfrentado en los últimos meses, también han desencadenado un aumento de los trastornos asociados a la incertidumbre, la falta de control y la ausencia de recursos conocidos para protegernos. Se ha constatado un aumento de la ansiedad y los derivados del aislamiento. La manifestación de estos problemas se observa con un aumento de los pensamientos recurrentes que afectan en mayor o menor medida a la toma de decisiones, los patrones de sueño e ingesta y al comportamiento social”, cuenta a S Moda María Dolores Gómez, psicóloga de la Clínica Moreto y miembro de Top Doctors. Y va más allá: “A un nivel simbólico, el quedarse en casa representa una vuelta al útero materno, abandonándonos en la búsqueda de una protección o cuidado externo, al tiempo que experimentamos la incapacidad de cuidar de nosotros mismos. En algunos casos se ha perdido la fuerza adulta, la confianza en el recorrido de toda una vida y la facultad de actuar”, añade.

Como hemos escuchado en un sinfín de ocasiones, esta pandemia ha puesto a prueba la capacidad de adaptación del ser humano y nos ha obligado a reinventarnos. Y solo aferrándonos a lo que nos indica Gómez lograremos superarla: “Ninguno de los problemas descritos son crónicos o irreversibles. La agilidad y el éxito en la superación de esta situación va a depender de la capacidad de la persona para recuperar su fuerza adulta y seguir creciendo. Se logra en el presente, soltando e integrando lo pasado y confiando en la posibilidad de vivir adaptándose a lo nuevo”.

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