Para dar inicialmente respuesta hospitalaria a la emergencia Covid , PMMT propone, un edificio polivalente basado en la modularidad y la construcción off-site para crear un modelo tipológico flexible y adaptable a necesidades futuras del centro sanitario donde se ubique, ya sea como extensión para camas de hospitalización, unidades UCI e incluso salas de laboratorios.

Fotografía: Del Río Bani

Modelo 3D interactivo. Detalles DWG descargables.

Modelo 3D. Dsign Cloud

En torno a una conversación con Patricio Martínez de PMMT

Textos elaborados a partir de una conversación entre Patricio Martínez de PMMT arquitectura y Berta Blasco + JM Marzo de Tectónica

Para empezar situando PMMT, diría que comienza en un colegio de l’Eixample de Barcelona cuando coincidimos Maximià y yo en nuestros últimos años escolares, y decidimos, los dos, hacer arquitectura. Luego ya cada uno escoge su camino. Yo trabajo fundamental mente en el despacho de Albert Pineda, que es un arquitecto hospitalario muy bueno, y él trabaja en otros sitios. Pero mantenemos la amistad y un buen día decidimos que queremos hacer cosas juntos; que somos muy diferentes, pero nos damos cuenta de que compartimos unos objetivos comunes y que esa diferencia puede convertirse en complementariedad. Empezamos a hacer concursos, sin dejar nuestros trabajos en aquel momento, empezamos a ganar algún concurso y al final en 2007 decidimos montar PMMT.

Yo aportaba mucha experiencia en arquitectura hospitalaria por haber estado 15 años en un despacho de arquitectura especializado, así que empezamos a ver dónde podía estar nuestro nicho, cómo podíamos competir con el resto de arquitectos sanitarios. Entonces hicimos un análisis muy empresarial sobre qué es lo que tenía la competencia y nos dimos cuenta de que no podíamos competir por curriculum ni por volumen, pero nos dimos cuenta de que había un nicho en el que sí podíamos competir, que era la innovación.

La arquitectura hospitalaria siempre ha sido en sí misma un nicho muy especializado. Es necesario muchos años de experiencia para poder atacar un proyecto de este tipo con garantías, y en aquel momento había una gran efervescencia en la construcción de hospitales y, por tanto, a los profesionales que se dedicaban a construir hospitales el trabajo les llegaba sin buscarlo. Esa realidad relajó mucho el sector, no tenía que innovar, y nosotros nos centramos en ese nicho. 

La nueva tipología surge de la necesidad de dotar a los hospitales existentes de edificios satélite que apoyen el sistema, permitiendo su implantación en solares de dimensiones reducidas. Cada planta del edificio tiene una capacidad de entre 24 y 32 camas ocupando una superficie de unos 900 m2. El edificio está compuesto por una planta baja y 3 plantas piso, dos de estas están destinadas a Hospitalización y la otra a cuidados intensivos, que pueden funcionar como una UCI de emergencia o como una UCI convencional, dotando esta segunda opción de una mayor privacidad a sus pacientes.

Fotografía: Del Río Bani

Fotografía: Del Río Bani

El encargo de los Hospitales Covid

Esta apuesta por la innovación en el sector sanitario es el que hace que en el momento más crítico de la pandemia nos venga a buscar el Servei Català de la Salud. Nos llaman un domingo, antes de que el Gobierno declare los primeros 15 días de cierre total, y nos dicen que necesitan un equipo potente de arquitectos que sean capaces de desarrollar un modelo antipandemia que pueda estar en marcha de aquí a tres meses.

Nos encerramos un mes en el momento más activo de la pandemia con un montón de intensivistas, de neumólogos, algunas empresas constructoras y el propio Servei y estuvimos mañana, tardes y noches y fines de semana encerrados allí intentando entender lo que era una pandemia, lo que era el Covid, y como desde la arquitectura podíamos contraatacarle.

En un primer momento el modelo que salió era más parecido al Zendal, un edificio más grande, más polivalente, para un montón de camas, que se rechazó desde la sanidad catalana porque no iba a funcionar, sobre todo por la gestión de cómo designar los médicos, a quién quitarle los médicos para llenar aquel Hospital. Nosotros seguimos estudiando, seguimos viendo todo lo que estaba pasando en el mundo, y sobre todo nos empezamos a fijar en organizaciones como la Cruz Roja, como Médicos sin fronteras, entidades que están trabajando en países donde no hay dinero y hay muchas pandemias y cómo eran capaces de, con pocos medios, controlar una epidemia y generar entornos seguros. Como estábamos encerrados, en vez de hacer un ERTE, lo que hicimos fue poner a todo el despacho a investigar, a ver si podemos concentrar tres años en dos meses, y al final surgió la idea, desarrollada con el Servei, de que en vez de hacer un gran hospital, hacer hospitales satélite junto a cada uno de los 5 ó 6 grandes hospitales que hay en Cataluña, que pudieran tener del orden de unas 100 camas de UCI cada uno de ellas con una estructura de funcionamiento que protegía mucho al sanitario y que humanizaba muchísimo más los espacios donde estaba el paciente y la relación que podían tener los familiares con el paciente, y que esa estructura fuese lo suficientemente polivalente para que pudiera transformarse cuando surgieran nuevas necesidades; generar un contenedor en el que luego pudiera haber tanto UCI’s como habitaciones, consultas externas o laboratorios. 

Fotografía: Del Río Bani

Fotografía: Del Río Bani

Primero se diseñó para alojar las UCI’s y sobre ese modelo se fue probando qué era necesario modificar para que sirviera para otros usos. Fuimos haciendo el máximo común múltiplo para generar esa pieza absolutamente polivalente en la que la reconversión te costaba a lo mejor un 30% de lo que te costaría hacerlo nuevo y se evitaba que la reversión supusiera meses de obra. Hay unos usos en los que el cambio es instantáneo, porque se limita a cambio de mobiliario y otros que el cambio puede suponer 48 horas, los más complejos como los laboratorios. 

Al final ofrecemos una infraestructura definitiva que puede durar 50 años ó 100 años, conectada con el hospital, que se va a construir en tiempo récord y que al principio será covid y a medida que el covid vaya desapareciendo, quien lo gestione lo puede ir adaptando a sus necesidades. Y ese modelo encajó muy bien porque se podía cubrir con el propio personal del Hospital y se pasó de la primera propuesta de una única infraestructura de 700 camas UCI a 5 hospitales de 100 camas UCI que tenían ya el personal, equipamiento, gerencia, recursos, etc.

Para probar la polivalencia, dentro de ese concepto dimos diez o doce distribuciones diferentes dentro de diferentes usos, por lo cual sabíamos que era posible para todos esos usos y luego dimos para el mismo edificio casi 8, 9 ó 10 versiones diferentes de fachadas en composición en materiales, en ritmo, para que se viera que ese edificio podía funcionar de muchas maneras y podía integrarse en muchos sitios. Se nos pidió que hiciéramos 50 anteproyectos de cada uno de los 5 sitios donde iban a ir, para que saliera a concurso. Luego ya nos presentamos en abierto al concurso a y ganamos dos. Y cada equipo encargado de los otros nuevos hospitales, le ha puesto la piel que ha querido y la mayoría de ellos ninguna de las 10 pieles posibles que habíamos ofrecido nosotros dentro del paquete.

Alzado sur. Ver PDF

Fotografía: Del Río Bani

La arquitectura del botijo

En el despacho tenemos una colección de 98 botijos, porque nosotros decimos que creemos en la arquitectura del botijo. Cuando nos piden que hagamos una conferencia en una Escuela de Arquitectura siempre comenzamos con la pregunta ¿qué es la arquitectura? y les ponemos la primera diapositiva de un lienzo en blanco, dejamos que los alumnos la vean y pasamos a la siguiente diapositiva que es una caja de herramientas. La arquitectura no es un lienzo en blanco para que tu expreses lo que ti sientes; la arquitectura es una caja de herramientas con las que puedes ayudar a resolver problemas con las herramientas que tienes, que son la arquitectura. Y la última diapositiva con la que cerramos sigue también a otra pregunta, ¿qué creéis que para nosotros es la arquitectura? Y en la diapositiva sale un jarrón Ming y un botijo. El jarrón Ming es una pieza muy cara que tiene nombre y apellido y que tiene una utilidad, principalmente, representativa, y hay mucha arquitectura que es así, que tiene un nombre, que es muy cara y que es muy representativa; y el botijo es una pieza 100% funcional que produce el milagro de bajar 10º la temperatura del agua en verano en una sombra, milagro de la naturaleza por la refrigeración adiabática, que tiene la forma perfecta para funcionar, con el asa grande para agarrarla bien y para colgarla en cualquier rama: el material es muy económico y, además, es una pieza anónima, es producto de la sabiduría popular y del conocimiento y de la lógica de la eficiencia. Y añadimos una frase de Steve Jobs, que decía que cuando diseñas algo para que funcione a la perfección, la belleza viene sola, y nosotros acabamos la conferencia diciendo que nosotros creemos en la arquitectura del botijo. La arquitectura debe cumplir estas funciones.

Todo esto es lo que nos lleva a generar un trabajo de innovación pensada en mejorar el entorno, y de una arquitectura de calidad, siempre de dentro para afuera. No creemos que el exterior haya que olvidarlo, pero nosotros no partimos de una hoja en blanco, partimos de lo que se necesita ‘dentro’, que es lo que genera unas trazas y sobre ellas trabajamos, intentando, obviamente que por fuera se vea bello, esté bien y funcione.

Fotografía: Del Río Bani

Alzado norte. Ver PDF

Construcción modular y en seco

Nosotros somos claros defensores de la preindustrialización de la arquitectura, de una mezcla de construcción ‘onsite’, en el solar, y ‘offsite’, es decir en fábrica o en taller. Creemos más en el ensamblaje que en la fusión, porque todo aquello que se ensambla se puede desensamblar y todo aquello que se fusiona es difícil separar o deconstruir.

Creemos que cada vez tiene que haber más construcción offsite por dos razones: por tiempo y por el control de calidad.

En el caso de los hospitales covid, el Servei de Salut, con el mismo programa hizo una prueba diferenciando una construcción más modular o más preindustrializada, entre otras cosas porque en Cataluña sólo había dos empresas que fueran capaces de hacer una construcción modular integral; en el caso Lleida, el módulo de Compact Habit llegaba prácticamente acabado, con la fachada, las ventanas, la placa de yeso en el interior, una gran parte de las instalaciones, etc.

Nosotros estábamos convencidos, junto con el Servei, de que iba a ser más rápida y económica la construcción por módulos que la construcción tradicional por muy preindustrializada que se hiciera (estructuras prefabricadas de hormigón o metálicas; fachada ya compuesta, tabiques forrados, etc.) La realidad es que no fue así. Los cinco tardaron lo mismo y los cinco costaron lo mismo. Lo único es que las circunstancias eran muy especiales. Por la pandemia, el hospital tenía que construirse en diez semanas y en el caso de la construcción modular completamente acabada, es como una línea de producción de coches que tardaba desde que entraba el módulo hasta que salía 14 días; y en 14 días tenías que tener muy claro cuál era las instalaciones, los revestimientos, el diseño de aquella pieza; y en cambio la construcción más industrializada tenían a lo mejor 14 días para diseñar la estructura pero mientras se prefabrica la estructura, se monta y se coloca, hay un mes más para poder pensar en optimizar otras cosas.

Estructura del módulo

Si quitamos este contexto de la hiper velocidad desde que te encargan el proyecto y nos vamos a un contexto más normal, y el proyecto está definido, el ejecutivo acabado, entonces sí tendría ventaja la construcción modular, pero nuestra experiencia es que en un caso de emergencia como la de la pandemia del covid, la construcción modular para hacer edificios hechos a medida que no están ya predefinidos es tan rápida y tan costosa como una construcción preindustrializada muy precisa, no una convencional.

Nosotros creemos cada vez más en la construcción en seco y en la modulación, que no es nada nuevo, pero hemos introducido el concepto de ‘junta loca’ que quiere decir que definimos dónde empezamos y cuando se llegas a un final, cortas y lo que te sobra lo pones en otro lado, para que al final la merma sea 0. Con la junta loca no sabes dónde puede aparecer una junta. Además, buscamos materiales que parezcan continuos, que no marquen tanto una línea de la junta. Son protocolos que responden más a una responsabilidad personal que a un beneficio porque el constructor no te va a cobrar menos y no le va a costar menos al cliente y entonces ¿a qué cuenta de resultados va?, no lo sé, a alguna del planeta, porque es evidente que entre tener merma de cada tira de parquet, de baldosa, de placa de yeso puede haber mucho material desperdiciado.

Por esa misma razón, elegimos muchos materiales por la modulación que tienen, por la capacidad que tiene de no generar demasiados residuos, o más por la capacidad de permitirnos a nosotros construir sin generar demasiados residuos. 

Fotografía: Del Río Bani

Integración en el entorno

La implantación del edificio en la parcela pretende afectar el mínimo posible al entorno urbano y arquitectónico. Se sitúa en la zona del aparcamiento al aire libre, perpendicularmente respecto al Hospital Universitari Arnau de Vilanova, orientado de Norte a Sur, siendo el testero Oeste la fachada más próxima al hospital existente. Los dos edificios quedan separados por la Avenida de Alcalde Rovira Roure y para facilitar la conexión entre ellos, se pavimenta un paso a nivel de calle y se realiza una conexión mediante un puente en la planta tercera del nuevo edificio para facilitar el desplazamiento del personal sanitario entre los dos edificios.

Los accesos principales, enmarcados por un porche, se efectúan por las fachadas norte y sur. En la primera se sitúa el acceso logístico, el de ambulancias y la salida de los residuos. En la fachada contraria, la Sur, se sitúa un acceso público para peatones, desde el puente que cubre el acceso al aparcamiento subterráneo. Este acceso puede servir también como acceso para personal, puesto que tiene conexión directo a la zona de vestuarios.

Planta baja. Ver PDF

Programa funcional en un edificio sanitario

En la planta baja del edificio encontramos el acceso de pacientes con las salas de espera, una zona de triaje, salas para PCR y el área de diagnóstico por la imagen. También encontramos el acceso y los vestuarios del personal, y otros servicios generales como dispensadores de EPIS, almacenes y alimentación e instalaciones.

En las plantas primera y segunda se ubican dos Unidades de Hospitalización iguales, con 32 camas cada una, repartidos en habitaciones de 3 y 5 pacientes, todas con acceso a un cuarto de baño. En la planta tercera se encuentra una UCI con 24 camas. El total de camas en el edificio es de 88 camas. Todas las plantas disponen de áreas de apoyo, como por ejemplo espacios para el personal, zonas de transfer, limpieza, almacenes e instalaciones.

La UCI de la planta tercera se divide en dos unidades de 12 camas cada una, diseñadas de tal manera que puedan trabajar de forma independiente o conjunta, cada una con su propio control y todos los espacios de apoyo asociados. La planta de UCI está distribuida siguiendo un diseño eficiente desde el punto de vista de la operativa médica, basado en la eficiencia y en la reducción de los recorridos, que ofrece el máximo dominio visual entre la estación de enfermería y optimiza el trabajo de los profesionales.

Las conexiones verticales del edificio se hacen por dos núcleos de comunicaciones situados en sus los extremos, cada núcleo es de uso exclusivo para las circulaciones de limpio o sucio. Los recorridos sucio y limpio no se cruzan en ninguna planta y la conexión entre ambos se produce siempre a través de transferes. Los transferes están dimensionados y jerarquizados para facilitar su uso, separando el acceso del personal y del material.

Planta primera. Ver PDF

Planta segunda. Ver PDF

Producto de una línea de innovación es la web Friendly Materials en la que compartimos de manera abierta el fruto de la investigación sobre materiales saludables. Lo que hemos hecho es traducir la información que dan las marcas, que es muchas veces difícil de entender, y evaluarlo y puntuarlo de una manera que sea muy sencilla, y que ofrezca opciones razonables. En un tanteo absoluto hay materiales mucho más saludables que otros, pero a veces hay preferencias del cliente o temas de costes y se puede elegir, dentro de una misma gama, las soluciones más saludables.

Con los materiales para el exterior no somos tan exigentes porque no afectan tanto a la salud. Un interior está entre 2 y 5 veces más cargado y más tóxico que el exterior, por lo que elegir un material con un tratamiento fotocatalítico que genera oxígeno y es biocidas para un hospital tiene mucho valor.

Nuestros proyectos de investigación tienen que ver con cosas que van muy directas a la línea de flotación de las prestaciones que creemos debería tener un Hospital.

De todos modos, son valores aplicables a otras tipologías en donde es igual de importante la salud, porque ¿por qué no va a tener que ser saludable un cine, o una guardería o un colegio, o tu casa misma en donde pasas tanto tiempo?

Nosotros decimos que en un futuro el factor salud multiplicará. Porque lo hemos visto que ha pasado en el deporte, en la comida… Ahora todavía la construcción se encuentra en la fase de evitar lo malo (es impensable hacer una casa con uralita), pero nosotros no estamos ya en ese momento sino en el de elegir lo que me conviene, lo bueno, como es el tener en cuenta lo que te aporta un alimento, no sólo evitar los dañinos, y para que llegue ese momento hay que ir haciendo camino hacia la construcción saludable.

Fotografía: Del Río Bani

La flexibilidad probada: El Hospital de Lleida

En el Hospital de Lleida hubo un cambio importante cuando llevábamos tres semanas de obra, de las diez totales. El momento era muy estresante, las decisiones cambiaban día a día, y todos íbamos aprendiendo sobre la marcha, y en un momento dado se decidió que había que conectar los satélites a los hospitales principales, que en un principio se habían planteado ‘estancos’.

Había que conectar el edificio a través de un puente desde la tercera planta al área de quirófanos sin incrementar el presupuesto. Hubo que tomar decisiones muy rápidas que fueron posibles porque todo el mundo quería aportar lo mejor de sí mismo. Un viernes nos dicen que hay poner un puente y que el lunes hay que saber cuánto cuesta y qué se elimina para compensar el presupuesto. La estructura de un puente es costosa y hubo que cambiar la fachada cerámica inicial por chapa metálica, y damos con un industrial que ofrece una chapa casi regalada que iba a otra obra y el arquitecto y la propiedad, antes esta circunstancia, están de acuerdo en que la ceda para el hospital. Pero tampoco queríamos que este cambio de material fuera una renuncia, porque el aluminio nos parece también un material noble, reciclable, con poco peso, de manufactura rápida, y estudiamos la chapa, ondulada microperforada, sus dimensiones para que encajaran con el módulo, y se montó esa especie de patchwork, con movimiento, que es bastante opaco desde fuera, y transparente desde el interior, cuidando para ello su colocación respecto a las ventanas. 

Y en el interior hubo materiales que también tuvieron que sustituirse por otros menos saludables, porque era más importante tener una pasarela, y en vez de elegir uno que tuviera una calificación de 100, que tuviera un 80 en la calificación de materiales saludables. Aún así se mantuvo la pintura fotocatalítica en algunas áreas por su impacto en la calidad del aire interior.

Lo importante era ofrecer un edificio flexible y polivalente que se adaptara a todos esos cambios que surgían y a futuros usos. Y eso era posible porque detrás de nuestro proyecto de innovación, hay mucha métrica que quizás no se ve tanto en el edificio, pero que responde a un modelo de parametrización muy riguroso.

Un ejemplo de esto son las ventanas paramétricas, que son el fruto de una investigación de casi seis meses en los que medimos todas las salas que existían en unos 30, 40 hospitales, y con los datos buscamos el mínimo común múltiplo hasta que nos dimos cuenta de que había un módulo que estaba entre 86 y 92 centímetros, con el que prácticamente el 90 por ciento de la salas de un hospital encajan de manera óptima: una consulta son tres o son dos, una habitación son tres más dos de un baño, el quirófano son cinco, una sala de rayos son cuatro… Y la ventana paramétrica tiene esa modulación y un ancho de 14 centímetros para que cualquier paramento, sea el que sea, encaje. Y con esos datos, también sabemos cómo tiene que ser la fachada, con una ventana corrida para que puedas apoyar cualquier cosa hasta 1,10 m, la barandilla…

Para nosotros este proyecto supuso darle sentido a todo un bagaje que habíamos acumulado durante diez años, porque muchas veces dudábamos sobre ese empeño, pero en un momento clave estábamos preparados para hacer en un mes algo inimaginable si no es por toda esa biblioteca que hemos ido acumulando.

Fotografía: Del Río Bani

Arquitectura modular y rápida

Modelo de construcción modular, compuesto por 60 módulos (12 por planta) de 5m x 15m, y una superficie construida total de 4728,65 m². Los módulos se apilan y los núcleos de comunicación acaban de rigidizar el conjunto. La modularidad permite por un lado simplificar y acelerar el proceso constructivo y por otro lado dar mucha flexibilidad al uso. El proyecto y la obra se han realizado en 22 semanas con un sistema industrializado diseñado para una vida útil de más de 40 años. La construcción off-site de los módulos de estructura y de las fachadas ha permitido reducir plazos. La gestión de todo el proceso ha seguido la metodología Lean Construction, con un seguimiento de la planificación y control de restricciones para gestionar la obra de manera ágil y evitar retrasos. La participación semanal de todos los agentes de la obra ha estado fundamental, para controlar el proceso y ajustarse a los plazos.

Sección transversal. Ver PDF

Fotografía: Del Río Bani

La arquitectura de un espacio humanizado

El proyecto sitúa al usuario (pacientes, sanitarios y personal de mantenimiento) en el centro de su diseño con una arquitectura que participa activamente de la humanización en la atención sanitaria. El edificio aprovecha el emplazamiento donde se encuentra para maximizar las vistas y la entrada de luz natural en todas las estancias (incluidas baños y UCIs). Esto beneficia especialmente a los pacientes ingresados, manteniendo sus ritmos circadianos y bienestar, además de construir un entorno laboral agradable para los trabajadores.

Los revestimiento interiores, con el uso de la madera y de diferentes imágenes de natura, ayudan a alejar el espacio interior del imaginario hospitalario aséptico.

La iluminación artificial está programada con diferentes escenas, no solo separando día y noche, sino pensando en el confort del usuario, haciendo una gradación entre espacios de paso y de atención sanitaria. Se huye de la iluminación excesiva y homogénea que no tiene en cuenta las diferentes intensidades según necesidades del uso. Los espacios de instalaciones se sitúan siempre en la zona limpia, de forma que la mayor parte del mantenimiento se puede hacer con seguridad por las personas que trabajan en ello.

Texto: PMMT arquitectura

Fotografía: Del Río Bani

Futuras innovaciones

En el despacho procuramos tener tres proyectos en paralelo. En este momento tenemos dos en relación con el mundo sanitario y otro de funcionamiento.

Experiencia del paciente y humanización de los espacios

El primero es la humanización de los espacios sanitarios. Queremos cambiar la búsqueda de la ‘imagen de la arquitectura’ por la ‘experiencia de paciente’. Buscamos cómo diseñar los espacios interiores, no simplemente por estética, por moda, sino, cómo podemos, desde los materiales y desde la organización de los espacios, generar una experiencia del paciente diferente: cómo está un niño en una sala de espera, un paciente oncológico en el lugar donde se hace la quimioterapia, el paciente en la habitación… Lo llamamos Experiencia del paciente y humanización de los espacios.

Residencia de experiencia de usuario

El otro que estamos desarrollando es centrado en las residencias de ancianos. Buscar el modelo que se centre en las personas. Tenemos el modelo norte europeo, que es un modelo mucho más caro de ratios, construcción o espacio usuario mucho más grande. Es decir, que tienen salones y son como pequeñas casas, y eso que llaman la atención centrada en el usuario. Y luego está el modelo que se conoce más de ratio de construcción de treinta y tres metros cuadrados por residente, con lo cual la habitación es pequeña, el pasillo mínimo…, es intentar la cuadratura del círculo, sobre un modelo de ratios modestos, que es el círculo, colocar un modelo centrado en la experiencia de paciente, pero que no cumple ratios., buscar ese punto intermedio es lo que significa la Residencia de experiencia de usuario.

Smart Design

Y el otro es un proyecto de Revit. Creemos que el 80%del trabajo que hacen un arquitecto en un proyecto ejecutivo es automatizable, no tiene valor añadido más que la repetición continua de una serie de elementos. Entendemos el Revit o como una base de datos, no como un elemento de dibujo, sería como una Maching Learning que permita desarrollar los ejecutivos de manera mucho más rápida y con mucha más calidad. Lo llamamos Smart Design y el propósito es acabar ofreciendo los proyectos más seguros, de manera más rápida al cliente, con más capacidad de cambio, en fases ya muy avanzadas, y más ajustados en coste.  

Y ya con varios proyectos de innovación a las espaldas, calculamos que aún nos quedan dos años para acabar estos tres trabajos. 

Sistema constructivo del edificio y fachada.

Instalaciones. Disposición y estrategias

This content was originally published here.

Looks like you have blocked notifications!