La pobreza en que vivía José Daniel era extrema. A sus diez años colaboraba con su madre en los quehaceres del hogar y vendía frutas o verduras para llevar dinero a su familia, por eso fue muy reconocido durante todo el año en el centro escolar caserío El Capulín, de Colón, en el departamento de La Libertad.

Daniel era un niño muy alegre, trabajador, le hablaba a toda la gente, jugaba mucho con sus amigos y aprovechó todo el año para ofrecer su venta a maestros y padres de familia.

Por eso su asesinato ha conmovido a todos, docentes, vecinos, conocidos y familiares. A Daniel, lo mataron con lujo de barbarie el pasado sábado.

Familiares aseguraron que el niño desapareció el sábado a las 5:00 de la tarde, en la colonia Las Palmeras, cuando salió en su bicicleta a comprar papas fritas.

Después de varios minutos, el niño no regresaba por lo que sus familiares salieron a buscarlo. Su búsqueda se extendió por casi dos horas.

“Unos fuimos a la Policía, pero ahí nos dijeron que teníamos que esperar para tomar la denuncia”, relata una familiar, algo que no es así, pues la denuncia debe ser tomada de inmediato.

Al niño lo buscó toda su familia junto con vecinos en las zonas escabrosas y laderas de las fincas de la zona. Daniel nunca se había ausentado de su vivienda.

Su cadáver fue localizado a las 8:00 de la noche de ese mismo sábado, en la colonia Palo Grande, una zona dominada por la pandilla 18. La bicicleta no fue encontrada.

“Al niño le dieron una muerte cruel, estaba totalmente desfigurado de su rostro y su abdomen destrozado, nosotros solo pedimos que se haga justicia. Era un niño, no merecía morir así”, comentó un familiar.

La desaparición del niño y su asesinato no lo hicieron público las autoridades. La noche del sábado la Policía solo informó a través de su cuenta de Twitter que procesaba la escena de un homicidio en Lourdes Colón, en el que la víctima presentaba lesiones con arma contundente, sin brindar más detalles.

La noticia del asesinato del niño que recién había finalizado cuarto grado se difundió en redes sociales por amigos y familiares hasta el lunes.

“Era un niño muy alegre y nos ofrecía cositas para que le compráramos, por eso todos lo conocíamos. Lo recordamos como Danielito, el niño que vendía frutas. No lo podemos creer, qué injusto y repudiable su asesinato, era solo un niño”, expresó a través de redes sociales un docente visiblemente conmovido por el hecho.

El ataúd con los restos del niño fue colocado frente a un altar improvisado bajo las sombras de unos árboles en el patio de tierra, fuera de la vivienda, donde Daniel vivía con su madre, su padrastro y sus tres hermanitos menores.

La noche del domingo, decenas de personas llegaron a la velación para apoyar a la familia.

“Yo amaba a mi hijo, daba todo por él, por qué me le hicieron esto”, se lamentaba su madre entre lágrimas mientras observaba los restos de su hijo en el ataúd.

A las 3 de la tarde de este lunes, vecinos y familiares cargaron el féretro por un angosto camino vecinal polvoriento, para sacarlo a la calle principal donde lo esperaba el pick up de la funeraria.

En un acto conmovedor, el bisabuelo del niño, cansado ya por los años, caminó a paso lento hasta la calle principal para despedirse de su bisnieto, pues su avanzada edad no le permitió ir hasta el cementerio.

Los restos de Daniel fueron sepultados en el cementerio de Colón después de una reflexión bíblica brindada por un pastor evangélico.

“Esta familia ha perdido un niño de una forma triste, pidamos a Dios que les dé fortaleza”, dijo el pastor.
“Dios tenga misericordia para que esta gente aguante con todo este dolor”, expresó por su parte una de sus vecinas.

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