Quintana Roo, y especialmente Tulum, están de moda. El estado se ha convertido en uno de los principales destinos turísticos para los residentes de Estados Unidos con más de 961.000 turistas desde que comenzó la pandemia.

Muchos turistas vienen para quedarse en centros turísticos costeros, donde las máscaras son solo obligatorias en lugares públicos. Otros están realizando excursiones de buceo o visitando un falso santuario de animales. Tulum una vez más nos muestra que se trata de codicia y esta vez esta codicia puede dañar a otros.

Atraer turistas a costa de los animales en plena pandemia está conllevando que los contagios por COVID-19 en Tulum no cesen, y, entre otros, los trabajadores de estos establecimientos lo sufran.

El contacto con la naturaleza no significa que debamos dejar de respetar el hábitat de las especies que habitan en él y darles el espacio que les pertenece.

Aquí algunos casos de animales explotados en Tulum y cercanías durante esta pandemia:

Sancho, el burro emborrachado

El Hotel Tulum se ha estado aprovechando de la simpatía del burro Sancho. Hubo turistas que se rieron de él, grabando un video emborrachándolo con cerveza.

El cocodrilo Panchito

También el influencer Sebastian Trip, que gestiona una agencia de viajes, grabó un video de un cocodrilo, al que llamó Panchito, y lo hizo viral en sus redes sociales.

Sebastián se presenta como amante de los animales, sin embargo, el simple hecho de promocionar este video y comentar que lo que más le gusta del lugar es la experiencia de poder tener contacto con Panchito, vendiéndolo como una experiencia única no ayuda mucho a mantener la paz en su hábitat natural.

Esto conlleva que el turista acuda al cenote con el fin de hacerse selfies con Panchito, convirtiéndolo así en una atracción turística y así conseguir lucrarse indirecta/directamente la agencia de viajes de Sebastián a su costa.

Gracias a Sebastián, Panchito se ha convertido en una estrella que todos quieren conocer, algo que él nunca reclamó.

El mal llamado “Akumal Monkey Sanctuary”

Muy cerca de Tulum, este es otro lugar que se hace llamar “santuario”. Allí exponen a los animales a diario para que los turistas se fotografíen con ellos.

Ya sabemos que los animales silvestres, ya sean monos o guacamayas, estarían jugando, explorando y socializando naturalmente en su hábitat. Pero cuando son usados para sesiones de fotos y manipulación del público, son arrancados de sus madres, transportados a instalaciones distintas, y manipulados por humanos, lo que es estresante para ellos.

En la naturaleza, los animales como los monos estarían explorando extensas arboledas, pero se les niega todo lo que es natural para ellos al estar confinados en recintos minúsculos.

En santuarios respetables esto no ocurría, allí sí tendrían la posibilidad de vivir en entornos naturales apropiados.

Por qué Tulum no debe elegir a los animales como atractivo turístico

A orillas del mar Caribe, sus arenas blancas, sus cenotes y esplendorosa naturaleza, así como su cultura y arqueología maya, hacen de Tulum una ciudad única, que no necesita venderse como explotadora de animales.

El sector hotelero y turístico ofrece fantásticas playas y la posibilidad de alojarse en rústicas cabañas o pequeños establecimientos que procuran no romper con la armonía del paisaje. Este respeto por el paisaje bien lo deberían trasladar a los animales que allí viven.

Sería una excelente noticia que se ponga freno a esta moda de retratarse con animales que simplemente desean desarrollarse sin que ningún humano los estrese o dañe.

Qué puedes hacer para demostrar tu amor a la naturaleza sin hacer daño a los animales

Mientras estés de vacaciones, evita cualquier actividad en la que humanos interactúen con cocodrilos, monos, burros o cualquier otro tipo de animal y evita también las actividades que cobren por tomarte fotos con animales. Los animales no son nuestros para usar como entretenimiento. Sé un viajero compasivo y ¡deja a los animales silvestres en paz!

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