Las filósofas entran por primera vez en el currículo de Bachillerato. Los alumnos estudiarán a Platón, Kant, Nietzsche o Marx, pero también a María Zambrano, Hipatia de Alejandría o Hannah Arendt. El programa de estudios se abre de forma novedosa a las mujeres en la asignatura de Historia de Filosofía. Entre los 23 autores que recogía la Logse de 1990, los 11 que se incluían en la LOE de 2006 o los 25 que se detallaban en la Lomce de 2013 no había ninguna pensadora en esta asignatura.

El nuevo currículo de Bachillerato recoge un nuevo canon con 26 nombres: 18 hombres y ocho mujeres. En la Antigüedad se estudiará a Sócrates, Platón y Aristóteles pero también a Aspasia de Mileto e Hipatia de Alejandría. En el bloque que abarca de la Edad Media a la Modernidad, se cita a Agustín de Hipona, Tomás de Aquino, Guillermo de Ockham, Descartes, Hume, Hobbes, Locke y Rousseau, autores frecuentes a los que se añade ahora “la personalidad polifacética de Hildegard von Bingen“.

En el periodo que abarca de la modernidad a la postmodernidad se habla expresamente de “la primera ola feminista”, donde los alumnos tendrán que estudiar a Mary Wollstonecraft y Olympe de Gouges, por delante en la lista de Kant y Marx. También aparece “el análisis del totalitarismo de Hannah Arendt“. María Zambrano figura junto a Nietzsche, Wittgenstein, Heidegger, Sartre y Ortega y Gasset, mientras que Simone de Beauvoir tiene un capítulo propio: “el desarrollo contemporáneo del feminismo”.

Uno de los objetivos tanto de esta asignatura como de todo el currículo es “el logro de una efectiva igualdad entre hombres y mujeres”. En la Filosofía de 1º de Bachillerato se incluye, por otro lado, el estudio “la discriminación de la mujer en la historia de la filosofía” y se aborda “la desigualdad” como “uno de los grandes problemas éticos de nuestro tiempo”.

“Invertir esta tendencia”

En las Matemáticas hay “perspectiva de género” y en la asignatura de Historia del Arte se sigue esta misma línea. El currículo dice que “la historiografía del arte, gestada a partir de mediados del siglo XVIII, relegó a la mujer de las distintas disciplinas artísticas, negando y ocultando su capacidad creadora, como constata la escasa presencia femenina en las colecciones de los grandes museos”. “La materia de Historia del Arte puede ser una herramienta muy útil para invertir esta tendencia, recuperando y valorando aquellas figuras artísticas que, por su condición de mujer, han sido injustificadamente marginadas del canon del arte occidental”, añade.

Enrique Galindo, profesor del IES Escultor José Luis Sánchez de Almansa (Albacete), dice que “los contenidos que figuran tanto para Filosofía de 1º de Bachillerato como para la Historia de la Filosofía de 2º se han actualizado e incluyen algunas cosas que se echaban en falta. Por ejemplo, cuestiones relativas a la Inteligencia Artificial o a la estética en relación con la cultura audiovisual en 1º, o la inclusión de autoras como Mary Wollstonecraft, Hannah Arendt o María Zambrano en 2º. Así que, por el lado de los contenidos y salvo alguna cuestión de detalle que podría ser discutible, no está mal”.

Pero dice que, con una carga horaria mínima de dos horas semanales, “es imposible abordar los contenidos que se especifican. Y más teniendo en cuenta que ya no existen ni Ética ni Filosofía en la ESO como materias obligatorias”. “No parece que la importancia que se le da a la materias de Filosofía, por la carga horaria establecida, vaya en consonancia con la descripción que se hace de las mismas respecto al planteamiento competencial que se pretende potenciar para responder a los desafíos que se enumeran”, advierte. “Pareciera que Filosofía e Historia de la Filosofía figuran más por aparentar que porque se les otorgue la relevancia debida en el conjunto de los saberes que se quieren incluir en el currículo de las diferentes modalidades de Bachillerato”.

Este sentir es compartido por Ángel Vallejo, profesor del IES San Antonio de Benagéber de Valencia, que insiste en la necesidad de que se garanticen más horas para estas asignaturas. En su opinión, el texto “es más coherente que el que había en la Lomce” y permite que los alumnos “reflexionen” más porque “se centra en problemas filosóficos”. “Echo en falta que no se haga referencia a la filosofía de la ciencia y al transhumanismo. No entiendo qué pinta ahí Hildegard von Bingen, que no ha hecho ninguna aportación a la Historia de la Filosofía. Supongo que por incluir a alguna mujer en la Historia Medieval, pero podían haber puesto a Teresa de Jesús“.

José Sánchez Tortosa, profesor del colegio Hipatia de Rivas-Vaciamadrid (Madrid) y de la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid, opina que el currículo “no es más que un truco propagandístico de la iglesia populista del culto pedagógico una vez se ha vaciado concienzudamente de contenidos”.

“No faltan referencias a la educación de las emociones y al desarrollo de la personalidad, concebidas como el cofre sagrado del alma postmoderna y no como materiales que la filosofía ha de definir, criticar y ahormar”, añade. “Una tendencia de conversión de la filosofía en coaching y autoayuda”, recalca, con un “catálogo de huecas buenas intenciones, ajenas a la crítica que se dice fomentar y que parecen obligar al profesor a convertir a sus alumnos en salvadores del planeta”.

Pone como ejemplo el párrafo que anima a “reparar aquellas situaciones que, como (…) los prejuicios culturales de carácter etnocéntrico y antropocéntrico, han lastrado hasta épocas recientes el desarrollo de la disciplina”. Sánchez Tortosa apunta que estas palabras “olvidan el carácter necesariamente etnocéntrico (griego, en concreto) y, en un sentido no reductivo, antropocéntrico de la filosofía”.

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