Empleo informal

Desde hace algunos años se ha mencionado que la informalidad es una economía paralela en nuestro país.

Pues bien, las cifras constantes, y las más recientes son indicativas más bien de que la informalidad es la principal economía de México, una válvula de escape por mucho tiempo a las presiones laborales, hoy convertida ya en el principal motor económico.

Lo anterior es muy mala noticia para el presente, y desde luego para el futuro de las siguientes generaciones.

32 millones de mexicanos en la informalidad

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), publicó ayer que en su Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), que la población ocupada del país, es decir con trabajo, asciende a 57.4 millones de personas, son prácticamente dos millones más de personas respecto a las que se registraban un año antes.

Si consideramos que la población total de México anda en cifras preliminares alrededor de los 126 millones de habitantes, significa que el 45.55 por ciento de la población mexicana trabaja, es decir, tiene alguna actividad productiva. Es una buena noticia si se considera que una medida clásica para una economía cercana al empleo como factor de desarrollo consiste en que, al menos, el 50 por ciento de su población total lleve a cabo alguna actividad económica, es decir genere ingresos.

El asunto es que también tienen que ver en dónde trabaja esa población, cuál es su fuente de ingresos de modo que le aporte a la sociedad y de manera especial al desarrollo del país mediante el pago de impuestos.

De acuerdo con la ENOE, el 55.4 por ciento de la población ocupada lo hace en el sector informal, en números cerrados son alrededor de 32 millones de mexicanos, o bien 31 millones 971 mil 800 trabajadores que están en las filas de la informalidad, que no pagan impuestos, que no cuentan con seguridad social y que tendrán un retiro sujeto a lo que hayan logrado ahorrar, también de manera informal, ya que la inmensa mayoría de ellos no se acerca a los sistemas formales de ahorro para el retiro (Afores).

Estados con más informalidad

La informalidad golpea más a unos estados que a otros.

Lamentablemente en este rubro el sur-sureste de México sigue como la región con la mayor desventaja.

Es un hecho que los programas sociales de las diferentes administraciones federales y de la actual abonan poco al desarrollo en esta parte del país. Para que se abata el atraso en generación de empleos, por mencionar sólo un factor, tendrán que pasar muchas décadas, será un trabajo generacional.

Por ejemplo, en Oaxaca el 80 por ciento de los trabajadores son informales, hablamos de que 8 de cada 10 trabajos que se generan y/o están vigentes en dicha entidad se relacionan con la informalidad.

Guerrero y Chiapas, por ejemplo, no están muy detrás, con 7 de cada 10 empleos informales.

Incluso, las entidades con menos niveles de informalidad tienen niveles preocupantes.

En Chihuahua y Baja California, los estados con las tasas de informalidad más bajas con un promedio de 33 por ciento, la tasa representa una tercera parte de su población activa sin pagar impuestos, sin seguridad social y demás.

La informalidad ya marca el rumbo de la economía de nuestro país, ya no es una actividad paralela sino la preponderante, prácticamente 6 de cada 10 trabajadores mexicanos laboran en ella.

Lo malo es que, como señalamos líneas arriba, abatir el fenómeno será una tarea generacional, y no hay la seguridad de que ya se haya empezado.

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