El tiempo que se disfruta es el verdadero tiempo vivido. Recuerda que el ayer ya se ha ido y el mañana quizá nunca llegue

Lo que se disfrutó, jamás se olvida

No importa si fueron unos días, unos meses o unos años…Hay amores y experiencias cuyos recuerdos dejan huella. Quizá sean los besos llenos de amor o las miradas que nos hicieron cómplices. Son esos recuerdos que guardamos y que se quedan en nuestro interior, porque nos hicieron felices y son tesoros que estarán con nosotros por siempre. 

Y los recuerdos se quedan, se guardan y se usan cuando queremos sonreír.  Los recuerdos son momentos de felicidad que evocan la nostalgia de viajes, experiencias y/o amores que aunque fueron breves le dieron sentido a esa etapa de nuestra vida. 

Los recuerdos se desvanecen con el tiempo y se quedará la esencia. En nosotros está enfocarlos como positivos y trascendentes.

Lo que se vivió vale la pena recordarlo

Algunos psicólogos afirman que para alcanzar el bienestar y nuestro verdadero potencial debemos de enfocarnos en el presente, porque el pasado ya es algo que no podemos cambiar.  

No te aferres al pasado, pero aprende de él para forjar tu futuro.  Puedes tener recuerdos de todos tipos, sensaciones y colores. Cada uno te ha formado como la persona que eres hoy. Y esa experiencia que tienes y el tiempo que los separa, te ha dado perspectiva sobre lo que sucedió.

Si algo pasó y te llenó el corazón, aunque fuera breve, te recomiendo que guardes esa sensación y te quedes con el aprendizaje. Cada momento que has vivido es una experiencia, no un error.

La importancia de los recuerdos positivos

Una manera fácil de sentirse mejor cuando se está triste o estresado es recordar tiempos más felices. 

Recordar un día caminando solo por el bosque puede darte una sensación de paz interior. Recordar un partido de fútbol al que asististe en la universidad con un grupo de compañeros de clase puede darte una sensación de nostalgia positiva. Pensar en una fiesta de cumpleaños con familiares cercanos puede hacerte sentir la calidez de la conexión con tus seres queridos.

Sentirse satisfecho con tu vida implica tener experiencias felices que puedas recordar y también tener experiencias positivas que te hagan sentir conectado con las personas más cercanas.

Dar gracias por el día vivido te dará felicidad

Antes de dormir, trata de agradecer todo lo que viviste y aprendiste en ese día.  Puede que a más de uno le parezca algo irónico o incluso demasiado “espiritual” pero en realidad, es un ejercicio muy efectivo.

Agradecer es la manera de filtrar las buenas experiencias de aquellas que quizá no lo fueron en el día. Vas a tener la posibilidad de recordar con un poco más de claridad lo que viviste y le darás un significado.  Cuando hacemos buenos recuerdos, siempre tenemos un lugar donde volver a vivir lo que nos emocionó y nos marcó positivamente. 

Quien es capaz de recordar el pasado sin dolor, tiene la oportunidad de disfrutar del presente con más amor.

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