El Juzgado de lo Social número 24 de Barcelona ha dado este martes un nuevo golpe a las plataformas de reparto y al modelo laboral que han estado utilizando en España desde su aparición. La sentencia zanja el macrojuicio que la Seguridad Social mantenía en Barcelona contra Deliveroo y califica como falsos autónomos a los 748 riders que constan en la denuncia. Los repartidores pasarán ahora a ser empleados de la empresa y el fallo obliga al pago de las cotizaciones no abonadas a la Seguridad Social durante el periodo considerado, lo que podría ascender a alrededor de 1,3 millones de euros.

El fallo supone poner fin en primera instancia a una de las primeras demandas impuestas en España contras las plataformas de reparto y es, a su vez, el mayor con un fallo contrario a los intereses de las aplicaciones de reparto de comida. El anterior se produjo en verano de 2019 en Madrid, con más de medio millar de trabajadores afectados.

Deliveroo, a través de la sociedad Roofoods Spain, podrá recurrir ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, si bien la sentencia se alimenta también de decisiones similares tomadas por otros tribunales, entre ellos el Tribunal Supremo. “Específicamente y en cuanto a la actividad llevada a cabo por […] Roofoods Spain, distintos juzgados y tribunales han declarado ya que, pese a que la relación de los mismos con la referida empresa se formalizaba mediante la suscripción de distintos contratos de arrendamientos de servicios, se trata de una relación de carácter laboral”.

La denuncia de la Inspección del Trabajo es del 19 de octubre de 2018, pero el juicio no quedó visto para sentencia hasta el pasado 20 de octubre del año pasado. El origen de la causa es el acta abierta por la Inspección del Trabajo después de acreditar que no había alta ni cotización a la empresa Roofoods Spain de los repartidores de Deliveroo, pese a que la empresa contaba en 2017 con una plantilla formada por 86 trabajadores, 72 en la provincia de Madrid, 10 en Barcelona y 4 en Valencia.

Entre los 748 repartidores que constan en la denuncia se aprecian diversos periodos de actividad con la compañía, algunos de los cuales empezaron en 2016. Todos ellos estaban vinculados a la sociedad tras suscribir “un contrato de arrendamiento de servicios” que ha ido cambiando en el tiempo, desde que se pusiera en marcha en 2015. El 70% de los empleados se dieron de alta en el régimen especial de trabajadores autónomos.

La sentencia considera que en la relación entre repartidor y empresa había diferentes factores de relación que llevan a pensar que existía relación laboral. La primera es la “habitualidad” de la prestación de servicios del rider, ya que la ausencia de esta penalizaba en la asignación de trabajos. Considera el fallo que existe una retribución periódica variable que se puede considerar “salario por unidad de obra, que es admisible en el marco de la relación laboral por cuenta ajena”. Asimismo también se acredita la dependencia de órdenes procedentes de la empresa y de los ingresos que perciben los trabajadores, ya que es Deliveroo la que la cobra directamente de los restaurantes a los cuales presta servicio.

Además, el juez considera que Roofoods Spain se ocupaba de la asignación de turnos de los repartidores mediante su plantilla, que publicaba todos los viernes un calendario en blanco para la asignación de turnos que acababa decidiendo la empresa. Y la sentencia defiende que esa “dependencia”, según sentencias referenciadas del Tribunal Supremo y al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, existía.

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