La localidad fue nombrada Conjunto Histórico-Artístico en 1889. Esto, junto a las restauraciones emprendidas en 1927 por el conde Güell, nieto del primer marqués de Comillas, han permitido que sus calles tengan un estado de conservación excepcional. Gracias a ello lo que ver en Santillana del Mar parece sacado del mismo siglo XVI.

El casco-histórico sigue un esquema lineal, en forma de Y griega. Este se compone por la calle Velasco que continua hacia Santo Domingo. De esta surgen dos rúas: una que va hacia la colegiata y otra que conduce hacia la plaza Mayor o de Ramón Pelayo. Allí se desarrolla un mercado semanal todos los sábados.

El gran hito monumental que ver en Santillana del Mar es la Colegiata de Santa Juliana. Románica y del siglo XII, fue declarada Monumento Nacional. El templo es de planta basilical y tres naves. Además, hace gala de ábsides semicirculares, siguiendo el modelo románico del Camino de Santiago. Esto es algo lógico, ya que el Camino del Norte o de la Costa pasa por ella.

La primitiva portada románica se ubica a los pies del templo. A ella pertenecen una serie de relieves conservados en el interior de la iglesia. El traslado se debió a la construcción de la torre de campanas durante el siglo XIII, cuando fue sustituida por una nueva portada al sur.

A mediados del XV se trasladaron los restos de Santa Juliana a la cabecera. En el siguiente se construiría el retablo del altar mayor. Por su parte, en la sacristía se guarda un importante tesoro de orfebrería. Asimismo, llama la atención el magnífico Claustro de la Colegiata de Santa Juliana (s. XIII), único de estilo románico conservado en Cantabria. Tal espacio posee una gran variedad y riqueza decorativa en los capiteles. Algunos contienen representaciones humanas de escenas del Antiguo y Nuevo Testamento así como otras relativas a la vida de la época, como “La bienvenida de la dama al caballero”.

El recorrido por lo que ver en Santillana del Mar lleva al Museo Jesús Otero. Contiene una exposición permanente del escultor natural del lugar. Además anexo se sitúa el Albergue de Peregrinos del Camino de Santiago. Enfrente se encuentra la llamada Casa de la Archiduquesa de Austria o Casa de los Abades (s. XVII). Su bello patio ha sido reconvertido en una tienda de antigüedades. En la cercana plaza de las Arenas se halla el Palacio de los Velarde (ss. XV-XVII), edificio de transición del gótico al renacimiento.

Hay diversos ejemplos de casonas que ver en Santillana del Mar. Así, junto al único abrevadero de vacas que se conserva, se alza la Casa de Cossío y la Casa Quevedo, ambas de finales del siglo XVII. En esta última es tradicional beber un vaso de leche de vaca del pueblo con un sobao, bizcocho o quesada.

Siguiendo por la calle del Río, antigua Rúa del Rey, aguarda la Casa de los Villa, de estilo barroco. También es conocida como “Casa de los Hombrones” por los imponentes guerreros que custodian el escudo. En él se lee: “Un buen morir es onra de la vida”. Otra construcción significativa es la Casa de Leonor de la Vega (ss. XV-XVII). Según la tradición, es la vivenda de la madre del primer marqués de Santillana.

En la plaza Mayor de Santillana del Mar se concentra mucha de su arquitectura civil. La Torre de Don Borja, adosada a otros edificios. Propiedad de la Fundación Santillana, es gestionada por el Ayuntamiento de Santillana como escenario de festivales y eventos culturales.

Por su parte, la Torre del Merino (siglo XIV), como es lógico, era la residencia del merino. Dicha figura era el símbolo del poder señorial que acabó imponiéndose al poder eclesiástico, al abad. Construida en mampostería con sillares en el arco apuntado de acceso, conserva todos sus elementos defensivos: saeteras, matacanes, aspilleras y almenas. Al otro lado de la plaza se encuentran la Casa del Águila (s. XVII) y la Casa de la Parra (s. XVI), ambas reconvertidas en centro cultural. Frente a ellas, el Palacio de Los Barreda, hoy Parador Nacional Gil Blas.

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