Juan Luis Fernández Garrido tiene 9 hijos y, para sacarlos adelante, ha trabajado de todo a lo largo de su vida, desde relojero a mecánico. Este extremeño ya está hoy jubilado, pero eso no quiere decir que no trabaje en su día a día: de hecho, ha dedicado los últimos 20 años a inventar un generador que permita obtener gratuita a cualquier persona.

Comenzó a trabajar en ese proyecto en 1996 y lo terminó en 2018. Desde entonces lo ha probado y perfeccionado y garantiza que funciona perfectamente. Tanto, que lleva años desenganchado de la red y sin pagar a ninguna empresa de electricidad, lo que le ha ahorrado una buena cantidad de dinero, máxime cuando el precio de la energía está disparado.

Las bombas de calor, eficiencia y electricidad para climatizar los hogares del futuro

Ismael Morales

En la lucha para reducir nuestras emisiones de CO2 a la atmósfera, es necesario abandonar modelos del pasado como los combustibles fósiles para calentar nuestros hogares. Por suerte hay soluciones renovables más eficientes

El inventor extremeño explica al diario Hoy cómo funciona su generador: “Trabaja con simpatía, libre y sin estar enchufado a ninguna fuente de energía“. El aparato dispone de un áncora magnética que consigue mover una rueda gracias a una longitud de onda exacta de carga magnética. Esa rueda es la que genera electricidad de 8 amperios de forma totalmente gratuita.

Quiere donar su invento

Juan Luis lleva años probando con éxito su diseño, tanto en su vivienda como en la de otros vecinos: “En mi casa yo no estoy enganchado a la luz con ninguna compañía y a algún vecino le ha servido para poder tener luz en su casa y calentarse cuando se les ha ido o han tenido algún problema eléctrico”.

Asegura que “no estoy enganchado a la luz con ninguna compañía” desde hace años

Ahora, quiere que su invento pueda ser utilizado por otras personas y, por esa razón, quiere donarlo de forma totalmente altruista. No entiende los precios abusivos de la energía y ya hay algunas universidades e instituciones que se han interesado por su diseño, entre ellas la Universidad Carlos III de Madrid. Además, su generador “se carga como una batería para que se pueda seguir utilizando”, otra razón de peso para estudiarlo en profundidad.

No es, ni mucho menos, el primer de Juan Luis Fernández Garrido: suyo fue el diseño de las famosas pulseras magnéticas terapéuticas que se pusieron de moda en los años 90 y que llevaban una bolita a cada lado. Aquello le hizo ganar 14 millones de las antiguas pesetas (unos 85.000 euros de hoy en día) después de un juicio, un dinero que ha dedicado a poder dedicarse a lo que de verdad le apasiona: investigar e inventar.

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